Deportes

“Tuto es una enseñanza de vida”

Hoy es la última oportunidad para despedirse de Marchand, pues habrá un servicio ecuménico a las once de la mañana en la Funeraria Buxeda en Hato Rey. Desde las nueve de la mañana estará abierta la sala de la funeraria.

Tuto

PUBLICIDAD

Todas las mañanas, a eso de las nueve menos cuarto, Manuel Arroyo – o Manolito, como Jenaro ‘Tuto’ Marchand nunca dejó de decirle – recibía una llamada.

“Me decía: ‘¡Vamo’, Manolito!’”, le dijo Arroyo a Metro, sumergido en franqueza, amor y luto, sonriendo a pesar de la pérdida, como Tuto hubiese querido.

PUBLICIDAD

“Él decía que tenía que llamarme ‘pa’ que no se me pegara la sábana’. Claro, yo estaba despierto, pero hasta que él no me llamara yo no salía a buscarlo”, sonrió.

Durante los pasados 20 años, Arroyo fue el asistente personal, chófer y cuidador de Marchand. Fue uno de sus muchos hijos: “para periodistas jóvenes como ustedes, que también eran sus hijos, yo era el hermano mayor; para to’s los grandes del deporte, yo era el hermano menor”, bromeó.

Pues en la madrugada del sábado, Arroyo recibió una de las llamadas más difíciles de su vida.

“Era la una y treinta y seis de la madrugada del sábado y sonó el teléfono”, comienza a narrar.

Su tono de voz acude a la cautela. Ha tenido que revivir este momento constantemente desde el sábado pasado.

PUBLICIDAD

“Sonó el teléfono y era Tuto. No se escuchaba bien, se notaba fatigado. Me decía que viniera corriendo, que no se sentía bien. Me llama y salgo corriendo para allá, sin camisa, me la puse llegando a su casa. Cuando llego, estaba vivo todavía. Tenía los ojos abiertos, pero no podía articular, ni hablar… nada. Yo le puse oxígeno enseguida, en un tanquecito que tenía allí. Él estaba en su sofá de costumbre, donde le gusta ver televisión. No sé si la caminata hacia su sillón… no sé, tal vez eso le afectó… ahí fue donde lo encontré, porque lo había dejado por la noche en su cama. Cuando está en el sofá con sus ojos abiertos, como si se fuese a dormir. Yo llamé 9-1-1, pero no llegó a tiempo y pues, ahí se quedó Tuto”, narró.

Ese sábado, recordó Arroyo, “Tuto tenía un desayuno con sus amigos, como todos los sábados”.

“El viernes antes, todo había corrido con normalidad. Hicimos las actividades del día. En la mañana fuimos a desayunar, luego fuimos al COPUR a una grabación en conmemoración de la medalla olímpica de Mónica Puig. Luego de almorzar lo llevé a casa de unos amigos a jugar dominó. Luego a jugar Loto, como de costumbre. Fuimos a comprar su pan y un jamón bajo en sodio que a él le gustaba, su jugo de china y le compré un postrecito. Entonces lo llevé a su casa y pues, pasó lo que te conté”, apuntó el también funcionario de FIBA Américas.

Arroyo es alguien que quizás pase desapercibido por su alto nivel de humildad, su disposición para el trabajo y su honesta forma de ser. Era la mano derecha de Marchand, que hasta eso, dice Arroyo, “me enseñó Tuto”.

“Tuto es una enseñanza de vida, una enseñanza de trabajo, de hacer las cosas bien o no se hacen, de que si fracasaste y fallaste, tienes que pasar la pagina y mirar al frente. Entonces, a la misma vez, ‘Tuto’ te enseñaba a que uno tuviera sus propios criterios”, resaltó.

“Mira, tuve una conversación recientemente con otros compañeros en el Comité Olímpico, estuve indicando que ‘Tuto’ me enseñó a saber y a aprender a decir que ‘No’. ¡Y mira que era difícil que ‘Tuto’ le dijera que no a alguien! Pero él me enseñó que la gente no puede ser un monigote o un canto de carne con ojos, como él decía. A él le entusiasmaba, por ejemplo, que uno le dijera que no a alguna cosa del. Te peleaba, pero si uno entendía que era contraproducente, y uno le decía que no, él lo aceptaba con mucho respeto”, indicó Arroyo.

Arroyo, que también labora como director de la Fundación JJ Barea, señaló que “Tuto siempre también cooperó con la fundación, aunque JJ ni estuviese, porque lo que él gozaba viendo era al maestro de educación física ayudando al chamaquito, a los niños en gozo”, articuló.

Honor en la Casa Olímpica y el Clemente… hoy estará en Buxeda

Hoy es la última oportunidad para despedirse de Marchand, pues habrá un servicio ecuménico a las once de la mañana en la Funeraria Buxeda en Hato Rey. Desde las nueve de la mañana estará abierta la sala de la funeraria.

Ayer, hubo un homenaje en la Casa Olímpica y luego en el coliseo Roberto Clemente de Hato Rey. A ambos recintos se dieron cita grandes del deporte y de la política, pues Marchand siempre caminó ambos senderos.

“Para uno poder entender todas las historias y anécdotas de ‘Tuto’, uno tiene que saber que hay que tener mucho tiempo”, dijo Osvaldo Gil Bosch, expresidente del COPUR y de la Federación de Béisbol de Puerto Rico, y uno de los más grandes amigos que deporte le dio a Marchand.

PUBLICIDAD

Tags

Lo Último