Del puño y letra de Mónica Puig

Una carta de orgullo, agradecimiento y emoción ante lo vivido en las últimas dos semanas

Por Metro.PR

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La emoción y el orgullo todavía andan a flor de piel entre los boricuas, al recordar el histórico momento en que La Borinqueña sonó por primera vez los Juegos Olímpicos, luego de la impecable victoria de Mónica Puig en la final de Tenis, trayendo la tan anhelada primera medalla de oro para Puerto Rico.

Puig también continúa reviviendo ese momento y sobretodo, reiterando la satisfacción y orgullo que siente al pensar en la tierra que la vio nacer y a la cual pudo, con su coraje y pasión, regalarle esa primera medalla.

“Quería ganar una medalla de oro -no sólo por lo que significaría para mí, sino también para mi país. Puerto Rico nunca había ganado una medalla de oro antes en cualquier deporte olímpico”, apuntó la tenista boricua en un relato que publicó ayer en el portal The Players Tribune.

“Fui a Río con cierta confianza. Tuve un buen comienzo, una vez comenzó el juego, y con cada victoria, estaba cada vez más positiva de que tenía una buena oportunidad de no sólo ser medallista, pero ganar el primer oro en la historia de Puerto Rico”, continuó.

Pero el camino hacia la medalla de oro no estuvo exento de sinsabores. Tan reciente como el pasado año Puig había perdido en la primera ronda de doce torneos consecutivos, según relató, provocando en ella una inmensa sensación de desconfianza en sí misma. 

“Tuve la suerte de tener a mi familia y mi equipo apoyándome y no dejando que perdiera la esperanza. Me sentí un poco perdida. Yo sabía que estaba en forma físicamente, pero tenía tan baja confianza, que yo no era lo suficientemente fuerte mentalmente para ganar. No podía creer que no estaba teniendo éxito”, aseguró la tenista, al tiempo que escribió que incluso llegó a dudar de su capacidad para jugar al nivel que estaba jugando.

“Las cosas comenzaron a darse la vuelta cuando contraté a un nuevo entrenador, Juan Todero. Nos hemos centrado mucho en mi enfoque mental, poniendo énfasis en estar en un lugar positivo cuando juego. En Brasil, me acercaba a cada partido con la confianza de que podía ganar. Y funcionó”, puntualizó Puig.

Entonces llegó el momento del encuentro. Frente a Angelique Kerber, la jugadora número dos en el mundo y la campeona del Abierto de Australia 2016. Se trataba del mayor reto de Puig. Anteriormente, se habían enfrentado dos veces y Kerber había logrado victoria. La tercera, dicen, es la vencida. Y así fue.

“Ganar la medalla de oro para Puerto Rico –el primer oro olímpico en la historia del país– fue el momento más gratificante de mi vida. Pero ni siquiera comenzaba a darme cuenta de lo significativo de ese momento, sino hasta que entramos a la pista en el aeropuerto de San Juan. Diez mil personas estaban allí. Esperándome. El sentimiento de felicidad que me llenó es indescriptible. Fue el momento más increíble, ver a tantos de mis compatriotas”, relató Puig, mientras recordó las cientos de personas que le gritaban desde sus carros en la calle o que corrían hacia ella para saludarla y felicitarla.

“Fue un momento que podría vivir en mi interior para siempre. Había tanta gente allí para apoyarme. Para ver que estoy dando un buen ejemplo. Fue la validación por todo el duro trabajo que he hecho en el último año, y la prueba de que estoy haciendo las cosas de la manera correcta. Fue uno de esos momentos que sueñas, y lo llevas tan obsesionado en la fantasía que se te pone la piel de gallina con sólo imaginarlo”, apuntó la tenista.

Puig aseguró que quiere demostrarle a todos que “llegó para quedarse”, pero con un enfoque refinado. Dijo que no se pondrá excesiva presión por ganar cada torneo, porque ha aprendido que no se puede ser impaciente para obtener un resultado. La tenista reconoció el duro trabajo que la llevó hasta la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y va por más.

“Ganar la primera medalla de oro en la historia de Puerto Rico es un inmenso honor. Estoy muy orgullosa de haber sido capaz de devolverle algo a mi casa. Estoy tan contenta de haber podido darles ese momento de esperanza, de paz y de emoción…”.

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