Opinión de Denis Márquez: No al mercado de la Salud

Lee la columna de opinión del representante por el Partido Independentista Puertorriqueño, Denis Márquez Lebrón.

Por Denis Márquez

En el Partido Independentista Puertorriqueño llevamos décadas planteando la urgente necesidad de transformar el sistema de salud a uno en donde el eje central sea el ser humano, y que prevalezca como norte el derecho humano a la salud. En múltiples ocasiones he utilizado este espacio para expresarme sobre la importancia de establecer un sistema de salud universal, con la aprobación de un plan nacional de salud que está plasmado en el proyecto de la Cámara 113. Este proyecto, además de establecer un modelo público de salud vanguardista y moderno, está también basado en la promoción y prevención de la salud, con una intensa participación de las comunidades y distintos sectores de la sociedad.

Por el contrario, los gobiernos del PPD y del PNP han optado por la implementación de una desastrosa política pública de privatizar la inmensa mayoría de nuestro sistema de salud, convirtiéndolo en rehén de las grandes aseguradas y dejando la salud de un gran sector de la población a merced del lucro.

Recientemente, tuve una de las experiencias más terribles e indignantes como legislador, cuando los llamados a proteger el derecho a la salud de cientos de miles de personas que están bajo el modelo privado del “plan vital” reconocieron que este derecho está subordinado y la merced “del mercado”. El director de la Administración de Seguros de Salud (ASES), en más de una ocasión dejó claro que los servicios de salud, “son libre mercado y no puede haber intervención”. En otras palabras, las personas son un “costo” para las aseguradoras, por lo que los servicios médicos, las terapias, los medicamentos y los tratamientos para salvar vidas están condicionados a que no se afecten las ganancias de estas empresas, además de que la fiscalización del gobierno debe ser una mínima para que el mercado funcione. Ejemplo de ello es el desastre de los servicios de salud mental, que están monopolizados, que les pagan una miseria a los proveedores, que las aseguradoras y sus intermediarios no cumplen con las cartas normativas del gobierno, y las personas con problemas de salud mental y sus familiares sufren las consecuencias.

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