Opinión de Laura Moscoso: ¿Qué hay en un dato?

Lee el comentario de la periodista del Centro de Periodismo Investigativo, Laura Moscoso.

Por Laura Moscoso | Centro de Periodismo Investigativo

En tiempos recientes, y cada vez más, he escuchado en medios de comunicación y de la boca de funcionarios las frases: “los datos son los datos” y “el dato objetivo es…”. Quienes pronuncian estas frases lo hacen como si fueran argumentos reveladores, como si decirlas les diera noción absoluta y verdadera sobre cualquier problema. Como si dijeran “esta es la única realidad” para agarrar la verdad por el mango y acabar la discusión. Escucho estas frases y me preocupa que quienes las enuncian no sólo no entienden la definición de la palabra dato, sino que también ignoran la historia y las prácticas de las ciencias — sociales y naturales — que han acercado el periodismo a la metodología, la precisión y el detalle, razón por la que hace décadas se practica el periodismo de datos.

Empecemos por definir el término. Un dato no es otra cosa que información que se recolecta, organiza y analiza de manera sistemática. Por eso existen, por ejemplo, las bases de datos: un repositorio de esa información. Es importante entender además dos cosas. Primero, que cuando hablamos de información, nos referimos a cualquier tipo de información. Segundo, que cuando hablamos de recolectar, organizar y analizar estamos hablando de acciones — conscientes — manuales o automatizadas que realizan los seres humanos. O sea, alguien piensa en una información y diseña una manera de reconocerla y categorizarla. Es por esto último que no podemos referirnos a los datos como si nacieran de una mata al igual que los plátanos. Tenemos, sin excepción, que examinar las estructuras, los sistemas y las personas que están detrás de esta recolección de información. Como todas las acciones que realizan los seres humanos, un sistema de información tiene una intención y cumple un propósito. Esto sin mencionar que, por supuesto, tiene el sesgo de los prejuicios, limitaciones metodológicas o tecnológicas, y las experiencias de las personas a cargo de este trabajo.

Piense, por ejemplo, en el huracán María. Luego del 20 de septiembre, y por más de un año, el Gobierno de Puerto Rico tuvo poco más de 60 personas como víctimas fatales del evento atmosférico. ¿Por qué? Porque no quiso incluir en la información recopilada lo que evidenciaría una maltrecha infraestructura que no pudo sostener la vida de lo que se estimó en más de 3 mil personas fallecidas. O sea, alguien tomó la decisión de escoger unas muertes y otras no para incluirlas en los informes oficiales de fatalidades.

Puede pensar también en la violencia de género que vive el país. Desde la legislatura y los grupos antiderechos humanos, se ha dicho que “la violencia es violencia” y no son necesarios los detalles ni las definiciones para actuar sobre ella. Esta sentencia ignora el trabajo de científicos sociales y activistas que desmienten, y ponen en perspectiva con sus estudios rigurosos, la importancia de incluir en las problemáticas sociales definiciones, causas y raíces culturales de todas las dinámicas que se dan en una sociedad. ¿Por qué es importante alejarnos de las generalizaciones cuando abordamos temas complejos e históricos? Porque lo que no se dice, no se ve. Para poder reconocer y actuar sobre los asuntos que aquejan al país, es importante categorizar y visibilizar el problema en detalle.

Tomemos por ejemplo el término feminicidio (el asesinato de una mujer por razón de género). En este momento esta categoría no está contemplada en las estadísticas oficiales que maneja el Gobierno. Sólo recientemente se aprobó en el Senado que se incluya el término en el Código Penal como asesinato en primer grado.

El término sí aparece en un informe del 20 de marzo redactado por el Instituto de Estadísticas como parte de los trabajos del Comité de Prevención, Apoyo, Rescate y Educación de la Violencia de Género (PARE), pero no va acompañado de información específica — ni cifras, ni explicaciones —. Según una tabla incluida en este informe, que enumera las estadísticas disponibles a nivel gubernamental sobre la violencia de género, el Negociado de la Policía de Puerto Rico tiene estadísticas con “feminicidios confirmados” en el 2020. Este documento, sin embargo, no está disponible en el Negociado ni lo ha publicado su Oficina de Prensa. Si alguien, ahora mismo, quiere saber cuántos asesinatos por violencia doméstica han ocurrido en Puerto Rico en lo que va de año, la respuesta según los datos en la página de internet de la Policía, es ocho: dos mujeres, seis hombres. Estas cifras están actualizadas hasta el 30 de marzo de 2021. El documento al que se refiere el Instituto de Estadísticas parece no existir.

Unas solicitudes de información hechas para adquirir información más actualizada resultó en el envío de otros documentos que confunden aún más. Mire esto: la semana pasada la Policía todavía utilizaba en sus documentos oficiales la categoría de “crimen pasional”. Esos documentos, entregados el 6 de mayo, decían que cinco hombres habían sido asesinados por un motivo “pasional”, y otro hombre y dos mujeres habían sido asesinadas por violencia doméstica.  En otras tablas con información solicitada actualizada al 11 de mayo, la Policía eliminó, sin hacerlo público, “crimen pasional” de sus categorías y recogió las cifras correspondientes en el reglón de violencia doméstica.

Reconocemos la eliminación de esa categoría porque entendemos que la pasión no mata, sino las personas. Pero, debemos reconocer también que hay todavía inconsistencias que no se han explicado en los datos recopilados, analizados y publicados por el Negociado.

Estas cifras oficiales, que se supone guíen la política pública del Estado, podrían llevar a alguien a concluir que son los hombres los que están en mayor riesgo de ser asesinados por su género. Además, reducen los asesinatos por violencia de género a las relaciones de pareja, cuando diferentes organizaciones han recalcado que la violencia de género se da en diversas circunstancias. Al día de ayer, seis mujeres y siete hombres estaban contabilizados como asesinados por violencia doméstica, según la Policía.

En contraste, según el Observatorio de Equidad de Género, hasta el 2 de mayo de 2021 habían ocurrido 21 feminicidios en el país. Este proyecto monitorea y recopila la violencia de género en categorías que van más allá de las relaciones de pareja y que incluye también a menores de edad y personas de experiencias trans por entender que sus vidas también están en riesgo por causa de su género.

Los dos ejemplos anteriores son peligrosos pero excelentes para comenzar a destetarnos del discurso unilateral de “los datos son los datos”. Cuando se pronuncia lo anterior, se está reduciendo la información a una cifra, una característica, un detalle único. Es como si habláramos de la vida refiriéndonos a una célula. Sí, una célula es la estructura más básica de la vida, pero la vida es más que una estructura básica. Y a eso es que se dedica el periodismo: a problematizar la experiencia humana, sus contextos y razones.

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