Opinión de Julio Rivera Saniel: Un nuevo capítulo

Lee la columna de opinión del periodista Julio Rivera Saniel

Por Julio Rivera Saniel

Lo recuerdo como ayer. Corría el 2004 y recibí una llamada que me alertaba que querían hacerme una prueba para la televisión. Para Wapa, en concreto. El pasado año había regresado a la isla después de completar mi maestra en la Universidad de Navarra en España y, justo después de llegar, me integré al equipo de WKAQ, primero como productor, luego como reportero interno y, más tarde, como reportero en la calle. Mientras lo hacía impartía un curso en la Universidad Interamericana. Aquella prueba dio paso a mi contratación como periodista de Noticentro, el  mismo espacio en el que mientras crecía, vi a figuras que han desarrollado allí y, más tarde, desde otros espacios, carreras exitosas y trabajos de alto impacto para las comunidades a las que sirven.

Y allí estaba yo, sin planificarlo, integrándome a ese centro de trabajo junto a compañeros como Aixa Vázquez, Alberto Rullán, Laura Rodríguez, Mardelis Jusino y otros tantos. Una movida no planificada que ha marcado mi carrera de manera permanente. Después de todo y, sin apenas darme cuenta, ya son 18 los años en los que he podido informar al público desde esa misma pantalla y, siempre, vinculado a las ediciones de Fin de Semana. Así lo había decidido. Compartía el trabajo frente a cámaras con el que realizó hace más de 20 años en la radio. Primero en Radio Universidad de Puerto Rico. Más tarde en Radio Reloj y luego en Radio Isla 1320 como director de Noticias, una posición altamente gratificante y desde la que conseguimos para la estación enormes logros. Pero aunque el éxito profesional alcanzado gracias a ese viene y va intenso cargado de proyectos y más proyectos ha sido altamente gratificante, ocurrió lo que ya muchos me habían anticipado. "Deja que te conviertas en padre y hablamos", me advertía más de uno. El tiempo confirmaría aquella advertencia como cierta. Si bien el éxito profesional es una aspiración constante para todo aquel que ama su trabajo, no existe proyecto de vida más importante que la formación de los hijos. A cuatro años de la llegada de mi hija Milena, estar a su lado en cada una de las etapas de su formación es mi principal definición de éxito. Poder acompañarle en cada una de sus nuevas experiencias de vida, estar cerca para leerle un cuento o realizar sus tareas, o simplemente estará  a la distancia de un intercambio de miradas para celebrar su nuevo de paso de baile en las clases de ballet o su nueva cinta en el Taekwondo no son asuntos negociables. Por ello he decidido dar el paso de dejar el anclaje de las ediciones de Fin de Semana de Noticentor para integrarme de lleno a la Edición Estelar de ese mismo informativo. Lo hago complacido. Después de todo ha sido más de una década de labor que ha contado con el respaldo del favor del país que lo ha hecho evidente no solo desde el cariño que me brindan en esos encuentros cara a cara en cada rincón de la isla sino desde los números que le han ubicado consistentemente entre los primeros programas del país. De esa encomienda parto agradecido y seguro de la labor cumplida. Ahora apuesto al más importante de los éxitos.

Esa nueva definición de éxito tiene , inevitablemente, se ancla en lograr un mayor balance entre mi compromiso con las audiencias y el país, dos de mis grandes quereres,  y el tiempo con mi familia y mi hija, mi gran y principal amor. Porque a fin de cuentas, ya lo dijo quien lo dijo, el trabajo más importante que alguna vez harás será dentro de las paredes de tu propio hogar. No existe logro mayor. Bienvenido este nuevo capítulo.

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