Opinión de Denis Márquez: La esclavitud no es alternativa

Lee la columna de opinión del representante por el Partido Independentista Puertorriqueño, Denis Márquez.

Por Denis Márquez

El pasado viernes, por ocasión número treinta y nueve, el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una resolución por consenso declarando el derecho de Puerto Rico a su autodeterminación y a su independencia. Tal acción es cónsona con el derecho internacional, los pactos de derechos civiles y el derecho de los pueblos a su libertad.

La resolución del Comité de Descolonización de la ONU se emite el día posterior a un informe del Departamento de Justicia del Gobierno de los Estados Unidos sobre los proyectos de estatus sometidos ante el Congreso. Allí señalan que el modelo colonial en el que vivimos, el estado libre asociado, debe ser una de las alternativas para solucionar nuestra indefinición política.

Esa posición del Gobierno de los Estados Unidos -basada en su constitución y los poderes plenarios que tiene el Congreso norteamericano sobre sus territorios- fue rechazada con la resolución del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas y representa una contundente respuesta al gobierno estadounidense de que la solución al problema colonial no puede ser más colonialismo y de que la subordinación política y económica, causa principal de los problemas más fundamentales de este país, no puede ser la respuesta al problema. La esclavitud no puede ser alternativa y reafirmar el “derecho” a ser esclavo va en contra de la historia, va en contra de los derechos humanos. Por eso es que reafirman, una vez más, el derecho del Pueblo puertorriqueño a su autodeterminación e independencia.

“La persistencia del coloniaje en Puerto Rico” -como expuso recientemente ante dicho comité el compañero Juan Dalmau Ramírez– “constituye una afrenta permanente a la dignidad del pueblo puertorriqueño y una violación permanente de sus derechos fundamentales”.

Por ello, desde el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), desde nuestros escaños en la Legislatura y desde todos los espacios políticos posibles, insistiremos en que el Congreso de los Estados Unidos, que al fin y al cabo es el responsable de nuestra condición colonial, se exprese y actúe de una vez y por todas, e inicie un proceso de descolonización con alternativas no coloniales, no territoriales.

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