Opinión de Enrique Vázquez Quintana: Error craso

Lee la columna de opinión del doctor Enrique Vázquez Quintana

Por Enrique Vázquez Quintana

Si le preguntas a un abogado, ¿Qué es un error craso?, te responderá con entera seguridad que es cuando el doctor hace un error horrible que le causa daño o la muerte a un paciente. Esa contestación denota un prejuicio, desconocimiento del tema y falta de cultura e historia legal de ese letrado. Craso se origina del latín crassus y se aplica a un error o equivocación grave, gorda, abultada, pesada, que no admite justificación o disculpa.

En la antigua Roma existió un general llamado Marco Licinio Craso (115-53 AC) que era obeso. Ya el término error craso era conocido, pero él incurrió en un error extraordinario en una batalla en la que perdió sobre 10,000 soldados. El fue hecho prisionero y se dice que lo mataron haciendo que bebiera oro líquido, otros historiadores indican que fue degollado; lo cierto es que murió por su avaricia. Ese fue uno de los errores crasos más conocidos en la historia.

Por tanto, al presente se sabe que cualquier persona incluyendo a los profesionales; médicos, abogados, jueces, políticos y otros ciudadanos pueden incurrir en errores crasos.

En la judicatura se describe un error judicial craso como aquel error equivalente a prevaricación, un error con no puede ser corroborado bajo ningunas otras circunstancias y que está reñido con la ciencia. Prevaricar es el delito que comete una persona en un puesto de autoridad, por ejemplo, un juez que dicta una sentencia injusta a sabiendas de su injusticia, con plena conciencia de su injusticia. La peor falta de un juez es prevaricar en la sentencia de un juicio.

Prevaricar aparece en la Biblia y se refiere al feligrés que se aparta de las normas de su religión. Pero como los jueces y en el caso de Puerto Rico y de Estados Unidos el Tribunal Supremo es el que resuelve en última instancia los conflictos que confrontan los ciudadanos de esos países. Otra realidad, es que a los ciudadanos que se les violan sus derechos civiles por los tribunales de justicia no consiguen representación legal pues los abogados les temen a los castigos del Tribunal Supremo; terminamos entonces con una falta de acceso a la justicia. Aunque la constitución indica que todos somos iguales ante la ley, eso resulta ser una falsedad escrita por los fundadores de la patria. Fueron los abogados quienes escribieron la constitución.

Cuando un ciudadano es afectado por una sentencia fundada en un error de prevaricación es sumamente difícil que se revierta o anule dicho error judicial craso. Los jueces se protegen los unos a los otros, nunca veremos un juez afirmando que otro juez decidió incorrectamente. Tampoco verás a un abogado demandando a otro abogado. Los jueces, además, tienen una Asociación de la Judicatura Puertorriqueña que habla por ellos ya que ellos no pueden defenderse y hablar en público; eso lo hace el juez presidente de ese gremio. Los jueces se comportan como una cofradía, una agrupación secreta que se cubren mutuamente y se protegen como una agrupación de pobre credibilidad y prestigio ante la sociedad.

Pero en realidad lo alarmante es que el gremio médico ni la academia se atreven siquiera a hacer declaraciones aseverando que los jueces del más alto foro judicial han incurrido en un obvio error judicial craso, que está reñido con la ciencia; que esos jueces no pueden saber más de medicina que los médicos del país y del mundo.

Lo más inverosímil es que los religiosos también permanezcan callados y no se atrevan a hacer expresiones públicas cuando los jueces de nuestro Tribunal Supremo incurren en un delito de prevaricación, ¡qué falta de solidaridad!

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo