Opinión de Larry Emil Alicea Rodríguez: ¿Regresar a la Escuela?

Lee la columna de opinión del Ex Presidente Colegio de Profesionales de Trabajo Social de Puerto Rico, Larry Emil Alicea Rodíguez

Por Larry Emil Alicea Rodríguez

Trabajo con la niñez del país todos los días. Cuando les pregunto si prefieren la educación en su casa o en la escuela, no vacilan en decirme: en la escuela. Extrañan a sus amistades, maestras y maestros, añoran el ambiente escolar. Sin embargo, cada uno de ellos entiende las razones por las que están estudiando desde su casa. Pueden apalabrar que por su salud y la de sus familias, amistades y personal escolar han tenido que permanecer en sus hogares. Por otra parte, tener los niños en la casa mientras se tiene que trabajar representa principalmente para las madres un estresor importante. Sin duda, regresar a la normalidad es una aspiración de todas las personas en el país. Pero no puede hacerse de forma desorganizada. Si se observa las noticias internacionales, varios países ordenaron regresos a clases sin estar preparados y tuvieron que revertir sus decisiones al agudizarse los contagios en sus naciones.

En estos días se ha enfatizado en el debate del país cuándo es el mejor momento para regresar a la escuela. El Departamento de Educación nos tiene acostumbrados a procesos atropellados, desorganizados y con información incompleta e imprecisa. Todavía hay miles de estudiantes sin equipos para clases que no han sido alcanzados por el Departamento de Educación desde que comenzó la pandemia. Si el proceso a distancia no pudo implementarse, ¿cómo podemos confiar que el presencial podrá implementarse de manera segura? La secretaria designada del Departamento de Educación ha indicado que para marzo se podrían abrir más de 100 escuelas.

Esa proyección se encuentra a menos de un de un mes de escribir este artículo. La pregunta que todas las personas debemos hacernos es si el Departamento de Educación se encuentra listo para abrir las escuelas y garantizar la seguridad de la niñez y el resto de la comunidad escolar. Mi respuesta categórica es que no lo están.

El Centro para el Control de Enfermedades (CDC) establece unas guías que se basan en planificación, preparación y respuesta. Esto incluye uso de mascarillas en las escuelas; cernimiento de síntomas a estudiantes y facultad; medidas de higiene de facilidades, desinfección e higiene de manos y la protección del personal.

EL CDC establece que las mascarillas y equipo de protección tienen que estar en el suplido de materiales para estudiantes, facultad, personal y visitantes. Esto incluye mascarillas transparentes para trabajar con niñez con necesidades especiales y que necesiten leer los labios del maestro o maestra. El trabajo requiere adiestramiento en el uso correcto de la mascarilla y en el lavado de manos. La escuela debe tener materiales y equipo que garantice desinfectante de manos. Se debe incluir un protocolo de vigilancia para asegurarse que se reemplacen las mascarillas que estén sucias o mojadas, evitar que se intercambien mascarillas como parte de actividades de juego y desarrollar protocolo de almacenamiento adecuado.

Para eso, cada escuela debe contar con el número de estudiantes que regresarán para garantizar el espacio requerido entre estudiantes tanto en la transportación como en los salones. Se añade las instrucciones de entrada a la escuela, visitas de padres, entrada a los salones, manejo de horarios de comedores y otros asuntos de logística. Eso implica publicar los protocolos y hacerlos llegar a los padres y maestros. En este país se habla con frecuencia de planes que nunca se socializan.

Un planteamiento de preocupación sobre el monitoreo de síntomas en la niñez que plantea el CDC es que es que la efectividad no es muy conocida. Ese monitoreo de acuerdo con el centro lo que usualmente identifica es que la persona está enferma, no que tiene COVID. La agencia recomienda que este asunto sea basado en una estrategia de educación con los padres que lleve a tomar la decisión de cuándo y por cuánto tiempo es conveniente que un niño permanezca en su casa.

Los protocolos no solamente requieren limpieza se recomiendan aspectos claros de desinfección. Para las escuelas se recomienda realizar un plan que incluye entrenamiento a todo el personal con un calendario enfocado en limpiar y desinfectar todos los objetos que se toquen con frecuencia siempre que se usen. Eso incluye tener la ventilación adecuada porque los procesos de desinfección usan químicos.

Para la protección del personal escolar se requiere monitoreo de síntomas en el personal, realización de pruebas y protocolo de manejo de personal enfermo. Con relación a la logística se requiere trabajar en el aumento de espacios con ventilación adecuada garantizando la filtración en lugares cerrados o con aire acondicionado. Son los empleadores de acuerdo con el CDC los responsables por proveer un lugar saludable y seguro de trabajo.

En los párrafos anteriores se resume brevemente una serie de medidas que obviamente se comienzan a pensar pero requieren semanas de trabajo, información, planificación, adiestramiento y ensayos. La niñez necesita volver a sus escuelas, pero las escuelas deben ser seguras para el regreso de los niños. Regresar sin seguridad es una puerta abierta a una nueva escalada de contagios en el país.

No podemos adjudicarle toda la culpa a la pandemia. La crisis educativa y el rezago de nuestra niñez existía antes del COVID. Irma, María, los terremotos y la pandemia vinieron a precarizar un sistema que ya estaba en extremo frágil. Es hora de que se comience a exigir respuestas claras al Departamento de Educación. No se puede quedar satisfecho con respuestas generales que no abordan la especificidad de acciones que se requieren saber para poder regresar a las escuelas de forma segura.

Lo que sucede con las escuelas hoy es un claro ejemplo de la ausencia de un plan social para atender las secuelas de la pandemia. Todo el enfoque del gobierno ha sido económico. Durante los eventos de desastres como los del COVID la UNICEF indica que durante las emergencias es necesario prestar atención a las escuelas seguras y la continuidad de la educación. Añaden que esto promueve la protección de la infancia, el derecho a la participación y a tener acceso a la información, una infraestructura segura, planes de reducción de daño y propuestas para atender las poblaciones más vulnerables.

¿Cuándo regresar a clase? Cuando las escuelas estén listas y sean espacios seguros para la niñez y para la comunidad escolar. No se puede hacer en un mes lo que no se ha realizado en un año. Finalmente, se necesita que el Departamento tenga un plan articulado para atender las brechas que se han generado por estos periodos irregulares de manera que ninguna niña o niño se quede en el rezago. Cada niño necesita una evaluación particularizada que identifique sus fortalezas y retos. A cada uno se le tiene que hacer un plan individualizado que atienda las necesidades que han quedado desprovistas en la debacle que han provocado los servicios a distancia.

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