Opinión de Alex Delgado: Rendirse no es opción

Lee la columna de opinión del periodista Alex Delgado

Por Alex Delgado

Que duro nos ha golpeado este 2020 en Puerto Rico, pero también que duros hemos salido.  

Hace poco más de 20 años, cuando esperábamos la llegada del año 2000, muchos esperaban la hecatombe con el Y2K. El temor mundial se concentró en que miles de computadoras no estaban preparadas para el cambio del año 1999 al año 2000. Eso, a su vez, hubiese podido conllevar un serio problema, principalmente, en el sector financiero y económico  del mundo. Nunca hubiéramos pensado que dos décadas más tarde esa economía se iba a ver impactada por una pandemia, lo que naturalmente nos viene a dar otro azote negativo en Puerto Rico, una isla que lleva más de una década sin salir de la crisis fiscal y económica. 

Dentro de esa racha, el 2017 nos cambió para siempre con el impacto del huracán más despiadado que ha pasado por nuestra tierra en 100 años. Poco más de dos años después vienen los terremotos en el área sur, y sin habernos recuperado totalmente de estos eventos naturales, el mundo entra en una pandemia y la isla cerró con un lockdown… algo jamás pensado por la mayoría de la ciudadanía. 

Con estos eventos de los últimos años hemos perdido hermanos puertorriqueños, pero seguimos de pie, buscando cómo echar adelante este 100 x 35, a pesar de algunos políticos. Digo algunos porque no se puede generalizar. Hay figuras políticas capaces, preparadas y honestas, aunque lamentablemente esos se vean afectados por el pobre desempeño, incapacidad y deshonestidad de otros. Estas últimas cualidades llaman más la atención y tendrán mayores reseñas porque es lo que satisface la demanda. Aquí un medio puede dedicarse a publicar solo buenas noticias y hasta el que dice que eso es lo que hace falta termina prestándole mayor atención al escándalo, a lo negativo.  Eso es así, punto. 

Aún cuando hay muchas cosas que no cambian, en terminos generales, Puerto Rico se ha venido transformando… a fuerza de golpes, pero ha ido haciéndolo. Contrario a cuando comencé en los medios hace dos décadas, veo hoy a un puertorriqueño más pendiente y preocupado por lo que ocurre en la isla y fuera de ella. Ciertamente eso ocurre por necesidad. En la década de los ’90 el dinero corría en la calle, la infraestructura de la isla se transformaba y teníamos una economía “saludable”. Cuando usted está algo bien, económicamente hablando, tiene menor preocupación por cómo se maneja el gobierno, si roban, si cogen prestado con proyecciones falsas e inventadas. En lo menos que piensa es en cómo estará la cosa en 10, 15 o 20 años.   

Así estuvimos, borrachitos con lo bien que la pasabamos, hasta que se acabó el romillo y empezó el hangover. Estábamos anestesiados y cuando pasó ese efecto, cuando despertamos, ya estábamos en el precipicio. Hoy buscamos cómo salir del mismo y esa búsqueda es importante porque nos mantiene vivos como pueblo, muestra que tenemos esperanza y que todo lo que nos ha golpeado los huracanes, la pandemia, los terremotos y los malos e irresponsables manejos del gobierno, mantenemos una esperanza de que las cosas van a cambiar. Rendirse no es opción.   

Vamos a seguir escuchando en el 2021 noticias de lo complicado que es el panorama a corto y mediano plazo, pero no hay recuperación por combustión espontánea de la noche a la mañana y mucho menos sin sacrificios. La esperanza de que las cosas pueden mejorar no podemos perderla nunca.  

No puedo culminar este escrito sin expresar mi respeto por los que dieron la batalla contra el Covid-19 durante los pasados meses de este 2020, en especial por los médicos, enfermeros y enfermeras que, aún con temor, enfrentaron y enfrentan a este enemigo invisible. A los que lamentablemente fallecieron combatiendo este virus, ustedes fueron nuestros ángeles en la tierra y ahora lo son desde el cielo. ¡Gracias por defendernos y cuidarnos! Estaremos en deuda eternamente con ustedes.  

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