Opinión de Alex Delgado: El bipartidismo está vivo

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Por Alex Delgado

Las elecciones del pasado martes han sido una gran lección para los dos partidos principales, el Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD), cuyos líderes (en general) han sido responsables de que hoy exista un Movimiento Víctoria Ciudadana fuerte, no como para ganar una elección, pero sí como para insertar cuatro legisladores por acumulación y enviar a un tercer lugar a distintos candidatos del PPD. El PNP tuvo lo suyo con el Proyecto Dignidad, que también logró posicionar en la legislatura a dos nuevas políticas. Esos seis nuevos legisladores, como el senador independiente José Vargas Vidot, son escaños que se le restan a los principales dos partidos. No incluyo a los del Partido Independentista Puertorriqueños (PIP) porque han existido desde que tengo uso de razón, y en ese sentido no es novedoso que ganen dos escaños legislativos.

No hay duda de que el “bipartidismo”, representado por el PPD y el PNP, ha sufrido una erosión, pero de ahí a decir que murieron, es algo que, aunque suena poético y romanticón, no es del todo cierto. Para medir el bipartidismo usted no puede juntar todo lo que no representa a ese bipartidismo, y sumarlo para medirlo solo contra los votos obtenidos por el PNP o el PPD, por separado. El análisis correcto es juntar el apoyo al llamado bipartidismo y medirlo con el junte del antibipartidismo.

Esos dos partidos (PNP y PPD) lograron llegar, entre ambos, a cerca del 64%, en el caso de la gobernación. El resto, alrededor de 36% , votó en contra del bipartidismo. En el caso del cargo de comisionado residente, el 72% se fue con el bipartidismo y el 28% en contra.

Si miramos legislatura, el 88% de los legisladores electos representan al bipartidismo y un 12% no. Aclaro que estos números son aproximados, con el 95% de los colegios reportados. Al momento de este escrito es poco probable que ese 5% que faltaba cambie drásticamente los porcientos que les presento.

Nuevamente, teniendo este cuadro, no se puede decir que el bipartidismo está muerto. Todo lo contrario, aún muestra solidez. Nos guste o no, esa es la realidad, punto.

Ahora bien, tampoco es para tomar a menos o menospreciar las elecciones de políticos de los partidos minoritarios o emergentes. Esta señal la viene dando el pueblo desde que Rogelio Figueroa rompió el hielo, en lo poco que vá de este milenio, y retó el tradicional tripartidismo en las elecciones generales del 2008 con su Partido Puertorriqueños por Puerto Rico (PPR).

Que hubiese una persona, junto a un grupo de puertrorriqueños, dispuestos a lanzarse al ruedo, cansados de ese tradicional tripartidismo electoral y su mensaje repetitivo, fue la primera alarma para los partidos tradicionales. Hasta el PIP, como parte del tripartidismo, le hizo la vida cuadritos al PPR para que no pudieran participar en las elecciones. Casi 54,000 electores respaldaron al PPR. Los tres, el PPD, el PNP y el PIP ignoraron la señal. Durante los doce años subsiguientes, los tres siguieron ignorando las señales. No obstante, el PIP fue el único que se reformuló y transicionó algo con la candidatura de Juan Dalmau, quien cargó a su partido. Sí, los números de María de Lourdes Santiago y Dennis Márquez se los deben a Juan. En las elecciones del 2012 y 2016 los escaños del PIP quedaron entre 3er y 4to lugar. En esta elección se graduaron a 1ra y 2da. Para mí no hay duda que Juan Dalmau y el cambio de campaña de un candidato independentista a la gobernación fue lo que provocó eso, y lo digo sin restarle a las capacidades de Santiago y Márquez.

Para culminar, el pueblo le ha enviado un mensaje claro al bipartidismo y es que, aún estando algo sólido, la bola de nieve del antibipartidismo puede crecer y solo depende de ellos, de su comportamiento y su indiferencia a lo que quiere el pueblo.

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