Opinión de Jesús Manuel Ortiz: ¿Y los chavos; donde están?

Lee la columna de opinión del representante Jesús Manuel Ortiz

Por Jesús Manuel Ortiz

No es un secreto que la mala administración del PNP ha provocado que el gobierno de Puerto Rico haya perdido su credibilidad ante el gobierno federal en la otorgación de recursos a los que tenemos acceso. Escándalos como la fallida compra de 38 millones en pruebas para la detección del COVID-19 han puesto de manifiesto la negligencia gubernamental en el manejo de fondos públicos. Es por eso que el gobierno federal le ha requerido una serie de políticas, procedimientos fiscales y controles administrativos para garantizar el desembolso de dichos fondos al gobierno de Puerto Rico. De entrada podríamos ver estos controles como algo positivo que asegura la transparencia y sana administración de estos fondos federales para que los mismos se materialicen en servicios que tanto se necesitan.

Sin embargo, lamentablemente la historia es otra. Actualmente, menos del 40% de los fondos asignados a través del CARES Act ha sido desembolsado, restando unos 1,400 millones de dólares por utilizar. Esta situación nos demuestra, sin duda alguna, que la administración de turno no tiene la capacidad de manejar y agilizar el proceso de utilización o desembolso de dichos fondos para que los servicios le lleguen a la gente antes de que se venza el plazo para su uso. Hasta hace unas semanas no habían desembolsado fondos para tecnología en escuelas públicas, para proteger la nómina  de empresas privadas, para programas de telemedicina y solo se había desembolsado cerca del 15% para hospitales públicos y para ayudar a personas sin hogar. Otro ejemplo denunciado esta semana por el Lcdo. Aníbal Acevedo Vilá es la existencia de alrededor de un billón de dólares asignados al cuidado y seguro médico de personas de escasos recursos y que el gobierno de Puerto Rico está en peligro de perder en 3 semanas si no los utiliza. En medio de un problema de salud pública como el que vivimos, la pérdida billones de dólares por la inacción del propio gobierno es un acto de insensibilidad y hasta de negligencia en el cumplimiento de sus funciones. Irónicamente, el problema aquí no es la falta de fondos, sino la incapacidad de este gobierno para usarlos y así cubrir las necesidades de la gente.

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