Opinión de Jesús Manuel Ortiz: El carácter es fundamental

Lea la opinión del representante del Partido Popular Democrático

Por Metro Puerto Rico

Hay un conocido refrán que dice: el sentido común es el menos común de los sentidos. Y aunque parecería insólito la verdad es que ese decir es cierto en más ocasiones de las  que imaginamos.

Este es el caso del recién nominado secretario del Departamento del Trabajo, Carlos Rivera Santiago, y su rol en el procesamiento de casos contra menores. Como abogado, comprendo totalmente que el rol de un fiscal, una procuradora, incluso un abogado de defensa no siempre es simpático. Eso viene con el “puesto”. Sin embargo, la forma en que descargamos nuestra responsabilidad, incluso al cumplir con nuestro deber, revela mucho sobre quienes somos. En el caso del nominado Secretario, su rol como Secretario Auxiliar de Asuntos de Menores no significa que era una especie de inquisidor contra todo lo que llegara a su atención. El sentido común y el carácter faltó por parte del nominado en el proceso contra la niña Alma Yariela Cruz. Su justificación para continuar con el proceso y no dar instrucciones para archivar el mismo fue que estaba cumpliendo con la ley y su deber ministerial.

La Ley 205-2004 creó la Secretaría Auxiliar de Asuntos de Menores y le delegó la responsabilidad de implementar la política pública establecida en la Ley de Menores. Dicha Ley adoptó como marco filosófico del sistema de justicia juvenil el humanismo dentro de un enfoque rehabilitador. Esta Ley reconoce los derechos del menor transgresor y garantiza un proceso justo, rápido y eficaz. Asimismo, dispone que los procuradores de menores podrán solicitar el archivo de una querella si la misma no es legalmente suficiente para iniciar un proceso. De igual forma, la Ley 205 establece que el Secretario Auxiliar supervisará la labor de los procuradores. Así pues, entre los deberes ministeriales del secretario se encontraba el de supervisar a los procuradores y, por tanto, ordenarles solicitar el archivo de una querella insuficiente. No lo hizo. Le falló a su deber ministerial. Si no tuvo sensibilidad con una niña de 11 años víctima de acoso que tuvo una disputa con quienes la acosaban, nadie debe esperar que la tenga con los desempleados. El carácter es fundamental para ocupar una posición pública. Sin importar la decisión del Senado, es mi parecer que el carácter del nominado lo descalifica.

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