Opinión del Padre Orlando Lugo: Racismo y fe no mezclan

Lea la columna de opinión del Padre Orlando Lugo

Por Metro Puerto Rico

El racismo es uno de los temas más dolorosos que una sociedad pueda enfrentar. A raíz de la muerte de George Floyd, en medio de una cuestionable intervención policiaca, el asunto a copado la discusión pública nuevamente. El punto de ebullición, al menos para mí, fue cuando pude ver flameante presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, posar con la biblia en la mano en medio de las protestas. Lo que se comunica es devastador. Se intenta manipular el mensaje cristiano para justificar posturas que pudieran provocar mayor violencia. No, no, no… el racismo y la fe no mezclan. 

El racismo es una ideología que defiende la superioridad de una raza frente a las demás, así como la necesidad de mantenerla aislada o separada del resto dentro de una comunidad o un país. Las conductas racistas no han comenzado ayer. Según explica el documento titulado “Para una Sociedad más Fraterna” de la Pontificia Comisión Justitia et Pax de 1988, las mismas “hunden sus raíces en la realidad del pecado desde el origen del género humano, tal como la Biblia nos lo presenta con el relato acerca de Caín y Abel y de la Torre de Babel”. El pecado, para la espiritualidad cristiana, nace en el corazón del ser humano. Y, desde ahí, es necesario contraatacar también toda conducta que intente separarnos por causa de nuestro color de piel. La fe ayuda a erradicar el racismo.

Sin duda, la historia ha hecho mucho en el tema. Pero para acabar con el racismo no es suficiente que las leyes eviten o sancionen toda clase de discriminación racial. La familia es la primera promotora de los valores para educar con criterios sensibles de justicia y paz los corazones de los hombres y mujeres adultos del mañana. En definitiva, alimentar concepciones y actitudes racistas “es un pecado contra la enseñanza específica de Cristo, para quien el prójimo no es solamente el hombre de mi tribu, de mi ambiente, de mi religión o de mi nación, es todo ser humano que encuentro en mi camino”. No, en el racismo y la fe no mezclan.

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