Opinión de Alex Delgado: No creemos ñoños

Lea la columna de opinión de Alex Delgado

Por Alex Delgado

En la isla existe la “mala maña” de muchas veces justificar lo injustificable, en unas ocasiones de forma directa y otras ocasiones de forma sutil.

Lo ocurrido el pasado fin de semana con parte de la ciudadanía no hay manera de justificarlo, cuando miles y miles de ciudadanos se tiraron a la calle sin el más mínimo sentido de responsabilidad con lo que está ocurriendo. Se vivió una especie de salvajismo en distintas instancias y en otras una falta de conciencia, inmadurez.

Siempre establezco que no son todos y que ni siquiera son la mayoría, pero eso no quiere decir que sean 4 gatos. En un lado miles y miles de puertorriqueños abarrotaron playas, montaron carpas, neveritas, sin guardar distancia, sin protección en sus rostros. Por otro, personas en los ríos en las mismas condiciones. De otra parte, vehículos “todo terrano” corriendo por la calles, cuando está prohibido, una mujer disparando a la policía en el oeste, un hombre atropellando intencionalmente a un policía con un Polaris (vehículo todo terreno) al punto de pasarle por encima de una pierna con la rueda trasera y arrancar para tartar de huir, lo que inició una persecusión. Estos casos fue como si soltaran una manada.

Quiero separar ambas cosas porque son distintas. En este último caso algunos defensores de este individuo dieron terror en las redes sociales con sus comentarios.

“Bastante abusadores son los guardias si ven a la gente feliz compartiendo pq van a joder y a querer darles el día abusadores que son dándole ticket a la gente por joder sin saber la necesidad de las personas que les pasen 50 mil veces por encima pq no se van a joder a los delincuentes de verdad señor perdoname pero la policía de este país no sirve esta más podrida que el pueblo” (sic), escribió una mujer identificada como Jackeline en sus redes sociales. O sea, el tipo casi mata a un policía, intenta escaper y ese no es un delincuente.

Por otro lado, un individuo identificado como Keven expresó “Nadie lo mandó a meterse en el medio para que son enrometido ala jente se le deja trankilo los policia tiene que bregar con los delincuentes no con los que se estan divirtiendo yo tengo motora y for track y el que se pare me lo llevo tanbien” (sic). ¿Pueden creer un comentario así de criminal e irresponsable? O sea, si ven a Keven con su “for track” en la calle, salga despavorido y escondase que se lo llevan por medio. ¿Así deben vivir los puertorriqueños?

Retomando el caso de la irresponsabilidad y falta de consideración ante la emergencia que aún vivimos, esto no puede despacharse politiqueramente. Esto es un asunto demasiado serio como para aprovecharlo y sacarle partido político porque la gobernadora caiga mal o se vea como adversaria política.

Decir que la gobernadora es la culpable de que mucha gente se haya vuelto loquita el fin de semana porque ella inauguró en lockdown con líderes de su partido la sede de la palma, tampoco es responsable. Implicar que el despelote en algunas partes es culpa de la gobernadora porque tuvo cautivo al pueblo en sus casas por 10 semanas y luego flexibilizó sigue la línea de “mala maña” que hablaba al principio.

¿Saben qué? Hubo miles de puertorriqueños que se quedaron guardados en sus casas, otros miles que salieron responsablemente el fin de semana, que se protegieron y protegieron a los demás, que guardaron distancia, que llegaron a lugares llenos y decidieron irse a buscar lugares menos abarrotados. Esas personas responsables estaban bajo el mismo escenario del buen o mal manejo gubernamental.

La responsabilidad individual, el sentido común, no depende del gobierno en primera instancia, depende de usted y cualquier persona que quiera buscar la quinta pata al gato para ver como le quita responsabilidad a la ciudadanía irresponsable y endilgársela al gobierno, aplique o no aplique, es parte del problema.

Las cosas hay que llamarlas por su nombre. Si la gobernadora falló malamente en violar su propia orden ejecutiva por un acto político, vamos a señalarlo con fuerza, pero cuando los bambalanes lo hagan en la calle, vamos a señalarlos igual, en lugar de estar buscando cómo añoñarlos para echar la culpa al gobierno diciéndole “no fuiste tú, fue que la gobernadora…”.

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