Opinión del Padre Orlando Lugo: Se comen por los rabos

Lea la columna de opinión del sacerdote Orlando Lugo

Por Metro Puerto Rico

No hagan caso a políticos que defienden por las redes sociales a las personas con hambre, sin antes haber intentado solucionar este drama social como dicta la solidaridad en tiempos de emergencia social: dialogando. El hinduismo nos enseña que la verdad de las cosas se oculta a los ojos y hay que desenmascarar la mentira usando la razón. ¡Pues usémosla!

¿La verdad? Según el Instituto de Estadísticas del Gobierno de Puerto Rico las personas con un ingreso económico no mayor de 25 mil dólares anuales, casi todo Puerto Rico, tienen 3.3 veces más de probabilidad de pertenecer al grupo de “inseguridad alimentaria” en momentos de crisis económica. En adición, las personas diagnosticadas con algún trastorno depresivo tienen 2.7 más probabilidad de ser parte de ese grupo social. Hambre y depresión, en tiempos de crisis pandémica, son como un pájaro las dos alas. ¿Queremos politiquear con esto?

¿La mentira? Tras casi dos semanas de guerra mediática entre la Comisionada Residente Jennifer González y su gobierno por el asunto del hambre y los comedores escolares, un día, como por arte de magia, escribió un “pinned tweet” que leía: “Acabo de conversar con la gobernadora @wandavazquezg sobre la posibilidad de q se abran los comedores escolares y que los alcaldes distribuyan los almuerzos. Gracias gobernadora por considerar esta opción […]”. ¡Ajá! ¿… y por qué no hizo eso desde el principio? ¿Cuál fue su verdadera intención al comenzar este debate sin antes haber agotado el recurso del diálogo personal?

Pareció que el ara pierluisista, hambrienta de ganar la primaria, tiró al ruedo a su más importante figura política para ganar adeptos en nombre de “los más vulnerables”.  No juzgo el conocimiento que cada bando tenga del asunto del hambre. Tampoco oculto la realidad del hambre en Puerto Rico, así como la imperiosa necesidad de tener los comedores abiertos. Denuncio el juego con el dolor de los pobres que, mientras pasan hambre, otros se comen por los rabos.

 

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