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Opinión de Jesús Manuel Ortiz: Ayuda para empleados de la empresa privada

Lee la columna de opinión de Jesús Manuel Ortiz

Como todos esperábamos Puerto Rico permanecerá dos semanas más bajo toque de queda y cierre comercial como parte de nuestra lucha contra el COVID-19. Una de las consecuencias más duras de esta situación es el impacto en nuestra economía. Según economistas, el impacto de esta pandemia en Puerto Rico puede fluctuar entre 5 mil y 10 mil millones.

Para amortiguar el golpe se han aprobado y se continúan impulsando medidas de ayuda para los empleados públicos que van desde seguir pagándoles su sueldo hasta bonos para ciertos trabajadores. Eso lo veo muy bien. Sin embargo, los empleados del sector privado que según los números pueden superar los 700 mil enfrentan una realidad distinta. Aunque hay ayudas legisladas a nivel estatal y federal y fondos asignados para asistirlos, la lentitud en ejecutar las mismas y la anunciada extensión del cierre comercial los mantiene en una incertidumbre muy difícil de afrontar.

Es momento de tratar como un servicio esencial el procesamiento de solicitudes de desempleo para allegar más recursos y fortalecer el andamiaje del Departamento del Trabajo (DT), que aunque hace lo que puede, no da abasto para procesar la avalancha de solicitudes de Seguro por Desempleo que está recibiendo. Esas cientos de miles de solicitudes, que según informes recientes sobrepasan las 300 mil, representan esa misma cantidad de mesas que necesitan comida para alimentar familias ahora, no cuando se pueda.

Para atender esto el gobierno tiene que considerar medidas adicionales como utilizar personal de otras divisiones del DT para procesar las reclamaciones por desempleo. Además, considero prudente ampliar los permisos correspondientes a todo el personal del área del desempleo para que puedan trabajar puntos controvertibles.

Por último, recomiendo utilizar la figura del empleador único y mover personal de otras agencias públicas al DT, para que ayuden en la titánica tarea. Hay que ponerse en los zapatos de esos padres y madres de familia que hoy no saben cuando le atenderán su reclamo de desempleo, cuando recibirán el estimulo federal aprobado y por cuanto tiempo más estarán en esta incertidumbre. Basta de mucho anuncio y poca ejecución. Hay que hacer que los empleados de la empresa privada reciban su ayuda ya.

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