Periodismo de datos

Lea la opinión de Mariliana Torres

Por Mariliana Torres

Una de las preguntas que más me hacen los estudiantes periodistas es a cuál especialización del periodismo se deben dedicar. Con la crisis y el cierre de medios, es obvio que la duda sobre oportunidades reales arrecie. Una de las carreras que ha tomado un giro sorprendente en términos positivos es el periodismo de datos o data journalism. ¿A qué me refiero? El periodismo de datos es la especialización de contrastar y visualizar datos que, luego de usar esas herramientas, se convierten en fuentes confiables para utilizarse en la entrega de información.

Utilizando la computadora, los periodistas apasionados en buscar la verdad buscan o navegan con herramientas especializadas esos datos procesados en la computadora. Con esa técnica se le puede contestar al mundo si el dato entregado por los Gobiernos es verdadero o falso. También si la reacción verbal del presidente o del gobernante es verdadera o falsa. En este tipo de periodismo, no hay encuentro de entrevista tradicional. Quizá a algunos comunicadores les resulta poco atractivo, pues son de los periodistas que, mediante el lenguaje corporal de la persona entrevistada, pueden construir historias o, simplemente, es esencial para valorar las emociones. Sin embargo, el periodismo de datos, en el que la herramienta es solo la computadora, está ganando adeptos, sobre todo en el periodismo deportivo, pues tienen a la mano estadísticas que permiten analizar con profundidad el desempeño de los atletas y hacer pronósticos acertados sobre el resultado de la competición. Hago la distinción de los periodistas investigativos, quienes magistralmente utilizan esta herramienta de periodismo de datos. Un ejemplo fue la publicación del famoso chat de la administración de Ricardo Rosselló. Los periodistas a cargo de la investigación del Centro de Periodismo Investigativo contrastaron los datos para conocer su veracidad y luego se publicaron las páginas de las conversaciones. La evidencia de los datos era sustancial para otorgarle el grado de veracidad, por lo que, luego, uno a uno, cada uno de los involucrados tuvo que aceptar su participación.

El periodismo de datos tiene sus antecedentes “manuales” y “a pie” (forma tradicional de investigar) desde el caso Watergate, que ocasionó por primera vez la renuncia de un presidente norteamericano. En el caso histórico mencionado, se contaban con fuentes palpables: documentos y grabaciones. Además, los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward contaban con una fuente primaria en el agente que les divulgaba las pistas en la Casa Blanca, mejor conocido en los libros de la secuela norteamericana como Garganta Profunda o Deep Throat. La contrastación de datos por parte de los periodistas fue esencial para que el presidente Richard Nixon tomara la determinación de renunciar a su posición. En periodismo, ese caso es fundamental para poder entender el uso y la veracidad de las fuentes y la metodología de investigación que se debe seguir en los casos periodísticos asignados.

Estamos viendo que el periodismo de datos es sumamente útil en las investigaciones políticas, pero realmente se puede utilizar en todos los temas.

Algunos medios internacionales ya retomaron las unidades de investigación con el fin de utilizar esta herramienta, que necesita un presupuesto aparte y periodistas especializados y experimentados en diversas materias. Como vemos, el periodismo de datos permite un análisis detallado que tanta falta hace en el periodismo, ayuda cabalmente al periodismo tradicional y aporta al aumento de datos fiables.

No pienses que este tipo de periodismo sustituirá al tradicional. ¡Jamás! Con el periodismo de datos aprendemos todos y, de cierta manera, deja a un lado el periodismo solitario para compartir información, contrastar datos con otros compañeros periodistas, ocasiona rápidamente la reacción de los implicados y provoca en la audiencia motivarse a leer y emitir opinión.

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