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Promesas huecas, ¿oídos sordos?

Lea la opinión del periodista Julio Rivera Saniel

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Cada año electoral nos topamos con un poco de lo mismo. Y quizá por eso -por ceder al embrujo de “lo mismo”- es que andamos con el agua al cuello. Lo que digo no tiene que ver con el partidismo. Aunque es evidente que desde los movimientos electorales que se alternan en el poder hemos visto mucho de eso. De lo que hablo es de esos discursos que embelesan a las masas agarrándose de una fórmula infalible: decir lo que todos queremos escuchar.

Todos buscamos que alguien prometa frenar el crimen. No es casualidad que es uno de los grandes puntos pendientes en nuestra agenda de país.

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También nos encanta escuchar que se nos aumentarán beneficios. O que se estabilizará el plan de salud, o que se construirán grandes estructuras; que bajarán el precio de la energía eléctrica o, por aquello de pedir, que tendremos vida eterna.

El problema es que en demasiadas ocasiones los electores nos hemos dejado embrujar con los “qué” pero de los “cómo” hemos exigido muy poco. Y esa ausencia de contenido; ese mensaje vacío pero gratificante, esa promesa golosa sin verdadera materia prima es como la comida chatarra: alta en sabor y baja en sustancia.

Por eso, si realmente los episodios del verano han tenido un efecto real y duradero sobre el país, en este nuevo ciclo
electoral toca pedir muchos más “cómo” y, por su puesto, que estos hagan sentido. Claro que queremos una reducción del crimen, mejores escuelas y el costo de vida. Pero para conseguirlas no bastan los discursos que nos llenan la oreja de ideas tan simpáticas como el Día de las Madres.

¿Bajar el crimen? A quién le amarga un dulce. Interesante sería saber cómo lo harán quienes aspiran a regir nuestros destinos.
Cualquiera que hable de reducción del crimen y llegue con el cuento de más redadas y más policías, más armas y castigos radicales,  nos miente. Y esa afirmación no es anclada en una opinión aislada si no en los hechos. No hay mucho que estudiar.

Organizaciones locales y mundiales están hartas de dejar claro que el crimen solo ha experimentado bajas considerables cuando se apuesta a una educación de calidad combinada con el refuerzo de elementos investigativos y el esclarecimiento de casos. Ninguno de esos objetivos es compatible con el constante recorte de recursos que impulsa la Junta Fiscal y que incluye cada vez mas recortes en el presupuesto de la Universidad.

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¿Mejorar las condiciones de vida? Excelente. Solo que tienen que decirnos cómo hacerlo. Explicarnos cómo será posible en medio de un clima que favorece la inversión extranjera y sigue poniendo piedras en el camino de inversionistas locales. Decirnos cómo harán para crear nuevos empleos y, de ser posible, en qué sectores de la economía.

Si usted se apunta en la lista de los que soportan promesas huecas, campañas y movidas políticas predecibles,
o discursos populistas que nos hablan suave al oído con toneladas de entusiasmo y bajas dosis de sustancia, sepa que usted ha escogido vivir en el engaño.

Y de espejismos ya hemos tenido en exceso.

 

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