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Sobre Walter y la muerte

Lea la opinión de Lily García

Nunca olvidaré las conversaciones tan profundas que tuve con Walter Mercado a lo largo de los años. Primero, cuando lo entrevistaba en mi rol de periodista, y ya después a nivel personal.  Recuerdo que cuando comencé a escribir columnas de autoayuda, Walter se convirtió en uno de mis primeros fans.  En aquellos tiempos pre-Internet, recortaba mis escritos del periódico, los fotocopiaba, y se los enviaba por correo a familiares. Ni el fax sabía utilizar. Nunca fue tecnológico. 

Conversar con él era como abrir una enciclopedia de temas esotéricos. Entre esos temas estaba el de la muerte, el cual tocamos en varias ocasiones. De lo que Walter nunca hablaba era de la posibilidad de su muerte. 

Irónicamente, la última vez que nos habíamos visto había sido en una funeraria en el velorio de mi papá, Tino García, hace cuatro años.  Le pregunté si tenía escritas directrices previas en torno a qué debían hacer sus familiares en caso de que él no pudiese tomar decisiones o muriese.  Le expliqué que el dolor de perder a un ser querido dificulta mucho el que los que se quedan tomen decisiones. Me confesó que no lo había hecho, pero que lo consideraría. Lo cierto es que nunca lo hizo. Pero recordando ahora aquellas conversaciones que tuvimos sobre el tema, no me parece que Walter lo evadiera por tenerle miedo a la muerte, sino más bien apego a la vida. El apego a su familia era grande, y pienso que sentía que muriendo los abandonaba.   

Comparto esta historia porque necesitamos comenzar a traer el tema de la muerte a la conversación.  La médica inglesa Dra. Kathyrn Mannix lo resume magistralmente cuando dice: “Hemos perdido la riqueza de la sabiduría del proceso humano de morir naturalmente, normalmente. Ya es tiempo de hablar sobre morir y de reclamar esa sabiduría”.

Siempre va a resultar doloroso el pensar que nos podemos ir en cualquier momento o perder a alguien que amamos.  Pero cuando escogemos interpretar la muerte como una etapa normal dentro de la vida, comenzamos a amortiguar el dolor y la ansiedad que nos genera. 

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