La isla del apagón

Lea la opinión del periodista Julio Rivera Saniel

Por Julio Rivera Saniel

Llámeme loco. Exagerado quizá. Pero nadie me quita de la cabeza que nuestros oficiales electos y quienes dirigen el rumbo de la Autoridad de Energía Eléctrica no nos han contado que el cuento de la generación de energía en la isla no tiene final color de rosa. Nuestro escenario actual está marcado por la incertidumbre y, por mucho, es peor de lo que están dispuestos a admitir. Solo hay que remitirse a los hechos.

Dígame, ¿qué día de las últimas semanas no ha incluido entre sus anécdotas una o más interrupciones al servicio de energía eléctrica? Bien. Ahora dígame, ¿cuál de las voces oficiales ha acudido al foro público para asegurar que la situación mejorará o dejará de ocurrir? La respuesta en ambos casos es un alto y rotundo “ninguno”. Y no garantizan que las interrupciones no continuarán porque, con toda probabilidad, no pueden.

Remitamos nuestra discusión a las declaraciones que hiciera el jefe de generación de la AEE, Daniel Hernández, cuando lo entrevistaba la semana pasada en mi programa en Radio Isla. Según el funcionario, de las más de 80 fuentes de generación de electricidad que tiene Puerto Rico, solo poco más de la mitad está funcionando. Y ese es el caso porque durante años esas plantas no recibieron el mantenimiento necesario para mantenerse en buenas condiciones.

En definitiva, que nuestra capacidad de generación de electricidad está a la mitad. A eso añada que, a pesar de que los expertos aseguran que debemos tener una reserva de energía de cerca de 450 megavatios, esa reserva no existe. ¿Por qué razón? Según el funcionario, porque mantener esa reserva significaría aumentar la factura. Así que sin nuestra capacidad total de generación, sin una reserva adecuada, sin el mantenimiento debido, sin empleados suficientes para garantizarla y con una necesidad de invertir entre 15 y 25 mil millones para mejorar la infraestructura eléctrica, es sensato concluir que, sin lugar a dudas, esta es ya oficialmente la isla del apagón.

Ese asunto va unido al hecho de que unidades de generación, como San Juan, Aguirre, Palo Seco y otros, están enfrentando problemas. ¿Qué pasaría si solo una de esas unidades sale del sistema? Seguramente, otro apagón.

Además, tome nota de lo siguiente. El hecho que la AEE haya tenido que recurrir al uso de las plantas que operan con diésel, como Mayagüez y Cambalache, seguramente ha supuesto mayores gastos para la AEE. Entonces, ¿supondrá esto que los abonados tendremos que pagar más de factura? Seguramente sí.

En medio de ese panorama de incertidumbre, lo menos que podría esperar un ciudadano es que la corporación, responsablemente, publique diariamente la lista de cuándo y a qué hora se interrumpirá el servicio de luz. Sin embargo, según Tomás Torres, representante de los consumidores ante la Junta de la AEE, la gerencia de esa corporación ignora el requerimiento de ley que exige la divulgación de esos itinerarios. Esa conducta administrativa es altamente irresponsable e incluso podría atentar contra la vida de abonados que dependan de equipos asistivos para mantener la vida, por no hablar de la imposibilidad de que ciudadanos e industrias se planifiquen a la luz de esos apagones.

En fin, que eso de hablar a medias, con eufemismos y “mentiras piadosas” es algo que el Gobierno no puede permitirse con la situación de la AEE. Hablar claro es lo que toca. Háganlo ya.

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