Blades: renacentista del siglo XXI

Lea la columna de opinión de Hiram Guadalupe

Por Hiram Guadalupe

Hace medio siglo que el cantautor panameño Rubén Blades comenzó a componer canciones que se han volcado en un trabajo intelectual de gran valía, convirtiendo sus líricas en poemas, ensayos y metarrelatos que ponen en evidencia muchas de las injusticias que viven los países de América.

Su trabajo creativo nos presenta un arte vanguardista y provocador. Traza una revalorización del humanismo subrayando el espíritu crítico y racionalista de sus composiciones que, ante todo, cuestionan el orden social y sus vicios, desigualdades e hipocresía, razón por la que se ha convertido en portaestandarte de ideas y consignas que han animado luchas sociales y políticas en diversas partes del mundo.

Su creación desafía toda clasificación en el arte, considerando que ha sabido brillar con su talento en los principales escenarios del mundo. Por eso, más que cantautor, Blades puede ser cualificado como un artista renacentista que ha recorrido con éxito las páginas del cancionero popular latinoamericano, las tablas de los principales proscenios en tierra estadounidense y dominando a perfección las técnicas del séptimo arte. Todo en un acto de unidad y sincronía espléndida.

La dimensión humanística y política de Blades está presente desde el lanzamiento del disco que produjo en 1970 junto a la orquesta de Pete Rodríguez, From Panamá To New York, en el cual presentó los parámetros que marcarían la mayoría de los temas de sus composiciones: la denuncia social, el orgullo de ser latinoamericano, la lucha contra las injusticias y aspectos diversos que expresan los entramados de las relaciones amorosas.

De esa manera, en poco tiempo logró convertir la salsa en un movimiento musical que, además de provocar el goce y el contoneo de los cuerpos al bailar, evocaba a la reflexión. Así, al igual que el compositor puertorriqueño Catalino “Tite” Curet Alonso, le imprimió un nuevo sentido a la salsa al introducir en sus temas historias y personajes que retrataban la vida diaria de la mujer y el hombre latinoamericano común y sencillo.

Pero no todo ha sido fácil en la trayectoria de este veterano cantautor. Y es que Blades ha desafiado las pautas fijadas por los monopolios del mercado musical. Su primer reto fue la producción del álbum Siembra, lanzado en 1978 para el sello Fania, en tiempos en que el artista protagonizó uno de los binomios más importantes de la historia salsera junto a Willie Colón.

Siembrase convirtió en el disco de salsa de mayor comercialización registrado hasta ese entonces, con ventas que superó el millón de copias, además de ganar varios premios. Mas el mayor logro de esa producción fue trastocar los patrones melódicos dominantes al imponer un estilo de canción distinta, con temas largos repletos de narraciones con alto contenido sociopolítico, como se aprecia en “Plástico” y “Pedro Navaja”.

Un segundo reto fue su ópera prima “Maestra vida”, una producción ejemplar de dos volúmenes que presenta un sonoro relato urbano, destacando el humor del barrio que ha caracterizado su forma de componer.

Poco después se lanzó al desafío del proyecto Seis del Solar, en el que revivió la rítmica sonora de los sextetos en momentos en que el mercado fijaba su atención en las orquestas. De esa experiencia surgió Buscando América y Escenas, dos de los trabajos emblemáticos en el catálogo del cantautor y en el que traza una mirada sociológica a los complejos escenarios políticos y sociales del continente americano, plasmando con fuerza las persecuciones políticas, el discrimen, las artimañas del imperio estadounidense para ejercer su control sin límites ni consideraciones humanas.

Y es que, como cantante y compositor, Blades ha sido un gran político. Pero no solo el político de la escena electoral, que también lo fue cuando se aventuró a una candidatura presidencial en su país para las elecciones de 1994, sino el político en el sentido más amplio de la expresión.

Más aún, a lo largo de sus 50 años de historia, Blades también ha sido capaz de torcer los patrones rítmicos tradicionales de la música caribeña para ofrecer una propuesta sonora que da cuenta de la amalgama de influencias que nos nutren. Se trata de una fórmula dirigida a la universalización de los ritmos y estilos que conforman la música latina, en su afán de culturizar y engrandecer los sonidos latinos.

Es una experiencia que está plasmada en muchos de sus discos, desde Maestra vida, Buscando América, Escenas, Antecedentes, Cantares del subdesarrollo y Mundo, por solo mencionar algunos.

Para los puertorriqueños, Blades, además de un artista que ha hecho grandes aportaciones musicales al pentagrama antillano, es un hijo más de esta tierra. Siempre aliado en defensa de nuestras causas justas y nobles; siempre solidario con nuestras luchas a favor de la construcción de una sociedad más democrática, justa y equitativa.

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