Amenaza inaceptable

Lea la opinión del periodista Alex Delgado

Por Alex Delgado

Hace unos día trascendió que la maestra Elimar Chardón Sierra rechazó una propuesta de la fiscalía federal para declararse culpable de haber hostigado vía teléfono a la jueza federal Laura Taylor Swain, quien fue asignada a atender el desmadre financiero de Puerto Rico tras décadas de pésimas administraciones públicas.

¿Qué hizo la maestra? Según informado, llamó al teléfono de Taylor Swain dejando mensajes insultantes, y hasta cierto punto, amenazantes.

Según la defensa de la joven maestra, “el contenido de la llamada era el discurso en contra del acuerdo de Cofina, las consecuencias nefastas que iba a tener ese acuerdo para la vida de los puertorriqueños y puertorriqueñas, y de ella, en particular, que es maestra… Nos reafirmamos en que los mensajes constituyen un discurso protegido por la primera enmienda de la Constitución federal”.

Veamos ahora lo que expresó. La maestra dijo que el Gobierno “no está arreglando esta mierda”, al tiempo que cuestionó a la funcionaria federal el porqué no envía a la cárcel “a esos jodíos… políticos, maldita”. La maestra muestra total desconocimiento de lo que habla. La jueza no puede enviar a la cárcel a los políticos que ella quiera. Primero, porque es una jueza que no está atendiendo un caso criminal, sino sobre las finanzas de la isla y cómo manejar el dinero disponible, si se paga, si no se paga o cómo se pagará las deudas que contrajo el Gobierno. En segunda instancia, no puede enviarlos a la cárcel sin que haya habido un proceso legal de enjuiciamiento. Esos políticos, como ciudadanos, tienen el mismo derecho de la maestra de pasar un proceso como el de ella, que les prueben que cometieron delito. No puede pretender que los traten a ellos distinto a ella. Y no es que esté defendiendo a los políticos, más bien planteo que el proceso sea igual para todos. Con esas expresiones de la maestra, hasta el momento, coincido con la abogada en que son un discurso protegido por la primera enmienda de la Constitución federal.

Sin embargo, eso no fue todo lo que dijo. Dentro del mensaje que le dejó a la jueza Taylor Swain, añadió: “…. espero que te mueras, espero que te mueras, espero que alguien se meta en tu casa y te roben… espero que te mueras jodía… puta”. Ahí el tono sube dramáticamente y, a mi juicio, pudo haber cruzado la línea de una simple libre expresión. Desearle que alguien entre en la casa de la jueza, supuestamente solo a robar, pero que, al mismo tiempo, la funcionaria se muera, podría tener otra interpretación. Ya está hablando de que, en un evento delictivo, como el robo, un ser humano muera. Independientemente de que no exprese la forma y manera en que desea cómo gustaría que la jueza muera, la forma en que lo expresó sienta las bases para que alguien pueda sentir intimidación y preocupación por su integridad física.

Dice la defensa de la maestra que ella nunca llamó con la intención de insultar. ¿Ah, no? ¿Y llamarle “jodía puta” y desearle la muerte es un halago? ¿O es que solamente los independentistas pueden llamar “puta” a cualquier mujer y no tiene connotaciones insultantes? Digo, porque cuando Ricardo Rosselló llamó “puta” a la Melissa Mark Viverito  ese mismo sector ideológico lo tomó como un insulto. Eso de que si lo dice un independentista no es insulto y si lo dice un estadista sí lo es solo muestra el nivel de fanatismo político. Siempre lo he dicho, el sector independentista también tiene sus “don Eleuterios”.

De otra parte, dice la defensa que la maestra es parte afectada en los pleitos que tiene la jueza en sus manos porque el acuerdo de Cofina la afecta a ella como maestra. Pregunto yo, ¿puede una parte en un pleito llamar a un juez para insultarlo e intimidarlo por el caso que le afecta? Usted sabe la respuesta. Lo que le aplique a esa persona le aplica a la maestra.

Finalmente, como parte de la investigación, la maestra fue entrevistada, como debe ser, por agentes federales. Luego de ese suceso, ella escribió en Facebook: “Llamé a la jueza Swain y le dije que ojalá se muriera. Hoy me acaban de entrevistar los federales. Los estaba esperando”. Ese es, a mi juicio, el comportamiento típico de alguien que busca sus 15 segundos de fama intentando quedar en la historia como una mártir. Deseaba que todos se enteraran de lo que hizo, lo ocurrido. Ese tipo de comportamiento, viendo casos lamentables anteriores en mundo, es más que preocupante. A mi juicio, lo que hizo rayó en una amenaza y eso es inaceptable.

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