El fin de Los Rosselló

Lea la opinión del periodista Alex Delgado

Por Alex Delgado

Recuerdo la primera vez que vi al exgobernador Pedro Rosselló. Era una noche de 1992 e iba de Jayuya a Utuado, creo que a un velorio, y nos topamos con una caravana que llevaba al entonces candidato del Partido Nuevo Progresista, Dr. Pedro Rosselló, rumbo a un mitin en el barrio Viví Abajo. Era descomunal la cantidad de personas que participaban y, de inmediato, entendí que “ese señor” llegaría a la gobernación. No comprendía ni estaba muy al tanto de la política, pero se sentía en el ambiente una sed de cambio. Rafael Hernández Colón llevaba ocho años en el poder y el cuatrienio terminaba para el Partido Popular Democrático con tres cuartas partes de la Legislatura acusada o señalada por corrupción.

En efecto, Rosselló se convirtió en gobernador venciendo a Victoria Muñoz por cerca de 76,000 votos. Esa no fue la victoria grande de don Pedro. En las elecciones de 1996, Rosselló hizo historia al ser el primer gobernador electo con más de un millón de votos a su favor.

No hay duda de que su administración estuvo marcada por la corrupción en las postrimerías de su mandato. Pero no es menos cierto que bajo su administración la isla fue transformada en términos de infraestructura. Le tocó una buena época económica, lo saludable de la economía estadounidense. Autopistas, Superacueducto, Coliseo de Puerto Rico, Centro de Convenciones y Tren Urbano son solo algunas de sus grandes obras, unas muy necesarias y exitosas; otras que no tuvieron el mismo éxito.

Los mencionados casos de corrupción abrumaron la intención de Rosselló para aspirar a un tercer término. Él había anunciado que solo estaría ocho años en la gobernación, pero sus acciones daban a entender lo contrario. Posterior a eso, regresó en 2003 para volver a aspirar. Aplastó a Carlos Pesquera en una primaria y luego fue vencido por Aníbal Acevedo Vilá, quien se convirtió en gobernador con 3,000 votos de ventaja. Ante esta situación, Rosselló no se venció y buscó la presidencia del Senado, primero desbancando forzosamente a un senador por Arecibo llamado, pero luego no pudo hacer lo mismo con Kenneth McClintock. Esa batalla estuvo matizada por intrigas, presiones y denunciados juegos sucios. Llegó el 2007 y Rosselló se enfrentó a Luis Fortuño en primarias. Tras la sólida victoria de Fortuño, Rosselló se retiró de la vida pública. Creo que la gente se cansó de sus estilos.

Más adelante, su hijo Ricardo crea el movimiento Boricua Ahora Es, un organismo que era integrado por jóvenes de diversas ideologías y que promovía que se solucionara el estatus de Puerto Rico. Era evidente que se trataba de una plataforma para realzar su nombre de cara a un futuro evento electoral. Finalmente, ganó la primaria interna y posteriormente la gobernación. En ambas campañas, se cuestionó su madurez y capacidad para un puesto tan importante como la gobernación.

Ya ustedes conocen la historia de los arrestos de los federales por actos de corrupción hace unas semanas y el detonante del chat.

El apellido Rosselló era uno de los más respetados dentro del PNP por la transformación que se dio bajo don Pedro. No obstante, al mismo tiempo, levantaba pasiones por el estilo duro con el que manejan la política interna junto a los que los rodean.

Hubo una segunda oportunidad para un Rosselló con Ricardo. Como les expresaba en una columna anterior, Ricardo tuvo la oportunidad de reivindicar el apellido en la historia política. Sin embargo, termina con los mismos señalamientos con los que terminó la administración de su padre: arrestos por corrupción. Esto, con el agravante de unas conversaciones que revelaron una figura distinta de la que se proyectaba como candidato y como gobernador.

Su lucha campal fue contra la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) resistiéndola, ignorándola y retándola por la forma y manera en que deseaba manejar los fondos públicos. Sus portavoces  en el organismo federal lo fueron dos de los participantes del chat: Elías Sánchez y Christian Sobrino. Con los arrestos recientes, la administración pareciera terminar validando la existencia de la JSF y el razonamiento del Gobierno estadounidense de que los fondos federales están en riesgo si se dejan en manos del Gobierno local.

Pedro Rosselló trajo muchos cambios positivos a la isla y bajo su mandato fue cuando la isla vio, por última vez, cantidad de obra de infraestructura. Terminó mal, al punto que, de tres eventos electorales fue rechazado en dos, y el último, dentro de su propio partido, con una ventaja holgada de su contrincante.

Ricardo Rosselló culmina lastimado por los casos de corrupción y por el chat. Su salida del Gobierno pudo ser de otra forma, pero los que lo rodearon no lo permitieron y él no actuó a tiempo. Fue advertido por su padre, las experiencias de este, pero pudo más la amistad. Creo que es el fin de los Rosselló en la política boricua, terminando la de Ricardo más herida que la de su padre.

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