Otras voces

Lea la opinión de la periodista Mariliana Torres

Por Mariliana Torres

Las protestas continuarán y el llamamiento mundial para que Ricardo Rosselló renuncié. Está más que claro el objetivo de los manifestantes indignados por la corrupción en su administración y sus ejecutorias cuando se supone que dé el ejemplo. Lo que ha llamado la atención sustancialmente, según lo que hemos visto en las protestas y los comentarios en las redes sociales, es la consistencia en el llamamiento de renuncia y la participación de la juventud en las manifestaciones.

Sin embargo, no debería ser sorpresa ese movimiento y expresión masiva de carácter. Dado el cambio generacional, los jóvenes que nacieron a partir de los noventa piensan de una manera distinta y se están adueñando de las calles para expresar su coraje e indignación. No son los jóvenes que se quedan callados y mucho menos se conforman con cualquier respuesta. Están dispuestos a todo por salvar el país que aman. Tienen el orgullo boricua corriendo por las venas desde su nacimiento y no temen expresarlo. Son una cosecha distinta de unos padres que vivieron bonanza económica y ahora sufren el peor embate tras no poder ofrecerles una vida mejor a sus hijos, perder empleos, hogares y cuentas bancarias. Para colmo, el huracán María dejó a esos padres sin opciones y han tenido que cortar de raíz sus propias metas. También son padres jóvenes orgullosos de lo que están hechos sus hijos.

Nada más había que observar los asistentes a la marcha para darse cuenta de que son ellos quienes lucharán por el país y que no permitirán las conductas corruptas de los políticos. No se cansan y están dispuestos a pernoctar en las calles grabando las incidencias y contando sus historias como si fueran periodistas. Cabe señalar que muchos de ellos se educan para contar al mundo en sus páginas sociales, de la mejor manera, sus historias diarias. No le temen al lente, pues su vida ha girado en torno a una pantalla desde bebés. Los periodistas no deben temer a ser desplazados por estos, pues, en todo caso, son productores de contenido, cuyo material, incluso, puede utilizarse en los reportajes, siempre y cuando se les otorgue el crédito correspondiente.

Quedé impresionada con la magnífica composición fotográfica de las incidencias ocurridas en la marcha, así como con las fotos magistrales de nuestro astro Ricky Martin, de pie, enarbolando la bandera del movimiento gay y la fotografía de jóvenes universitarios bailando mientras se daban un baño de lluvia. Momentos memorables que deberían mover la fibra humana de los políticos. Aquellos que ya se han expresado me interesa revalidar, y aquellos en ciernes que se enfocan en el cheque y no en el bien de sus constituyentes tengan presente que esa nueva generación los está velando.

Quiero pensar, a juzgar por la indignación ciudadana, que este movimiento social de repudio al gobernante de turno tiene su mente muy clara y muchos de estos participantes darán su primer voto el año que viene. Si analizamos su discurso, independientemente de la connotación de sus fuertes palabras, que dan sabor y color a la expresión de pueblo, no toleran el atropello al prójimo y defienden al afligido. A su corta edad expresan sufrimiento por lo que les ha tocado vivir por culpa de los malos manejos gubernamentales y las pocas oportunidades. Me consta que no hay uno que quiera dejar su terruño, pero han sido las circunstancias lo que los ha llevado a dejar su tierra. Otro sería su proceder si las oportunidades estuvieran aquí.

Esos jóvenes protestantes están alertas a nuestras preguntas y a las respuestas de los entrevistados. Por eso, no se les pasa una en críticas, destaque y compartir historias en las redes sociales que valen la pena y apoyan su mensaje. Y ahora que llega el punto álgido de la manifestación con el proceder de la Legislatura, hay que hacer las preguntas pertinentes y estar a cuatro ojos para poder entregar noticias de calidad, equilibradas y entrevistar a esas otras voces.

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