El 4 de Trump

Lea la opinión de Alejandro Figueroa

Por Alejandro Figueroa

El 4 de julio de 1970, el presidente Nixon intentó reclamar la celebración del natalicio de Estados Unidos para su “mayoría silenciosa” al celebrar el Día de Honor América en Washington, D.vC.  Como ya sabemos, el montaje no salió bien.

Multitudes de simpatizantes de Nixon se enfrentaron con manifestantes contra la guerra y las amargas divisiones de esa época arruinaron lo que, tradicionalmente, ha sido un día de celebración en toda la nación.

Después de casi medio siglo de Días de la Independencia, en los que el partidismo se pone a un lado y se deja de pensar en las divisiones entre republicanos y demócratas para celebrar simple y sencillamente como americanos, el presidente Trump decidió sacar una página del libro de estrategia de Nixon al organizar un rally “Salute to America” para este cuatro de julio.

Tal y como era de esperarse, en su alocución, Trump presentó una historia sobre la Revolución americana, que se parece mucho a la que se presentó en 1970, una narración de la fundación de nuestra nación que sustenta la política de Trump, al igual que la de Nixon.

La historia comienza con un grupo de colonos virtuosos, que comenzaron a protestar por los impuestos y regulaciones del rey Jorge III. Finalmente, tuvieron que luchar, produciendo dos grandes documentos en el camino: la Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos.

Y en el mundo de los Nixon y los Trump de la vida, básicamente ahí culminan las luchas. Luego de eso, los estadounidenses no tuvieron necesidad de protestar o rebelarse, porque su nuevo Gobierno aseguró el derecho que Dios nos ha dado de buscar la felicidad. A veces, tendrían que “perfeccionar” la Unión, pero en sus mentes, con esto fue suficiente para dirigirse de manera expedita hacia un Destino Manifiesto de la grandeza continental y luego global. Este recuento de la Revolución americana no es exactamente incorrecto. Es simplemente muy incompleto, porque deja fuera la parte revolucionaria.

Ahora más que nunca, los estadounidenses debemos recordar todas esas luchas que se dieron para lograr que la nación se transformara en lo que es hoy. Recordar y compartir historias sobre cómo nuestro país llegó a ser lo que es hoy día puede ser de mucho beneficio, en estos tiempos oscuros, para rechazar la idea simplista y acomodaticia de lo que Estados Unidos es según Trump, y sobre todo, lo que debería ser.

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