Responsabilidad social

Lea la opinión de Denis Márquez

Por Denis Márquez

Llevamos varios días de revuelo político ante otro capítulo más de señalamientos sobre corrupción, “mafias institucionales” y ventas de influencias en el Gobierno. Nuevamente, se repite la historia de cuatrienio tras cuatrienio, solamente cambia el color del señalado de rojo a azul y viceversa.

Sin embargo, ahora hay que añadir arrestos por “empleados fantasmas“, investigaciones sobre contrataciones indebidas por poderosos allegados al Gobierno y una madeja de denuncias en los Departamentos de Hacienda, Salud y Educación.

Desgraciadamente, el inversionismo y el clientelismo político sigue siendo la orden del día en las instituciones gubernamentales.  Esta lacra no ha sido exterminada, recorre los pasillos de los edificios de Gobierno y se manifiesta en subastas amañadas, nombramientos político-partidistas, contratos abusivos, nepotismo, ventas de influencias, y uso de dinero público para campañas políticas.

Además, la corrupción se manifiesta, cuando se aprueba un permiso ilegal para la construcción de obras que afectan el medioambiente y comunidades, cuando se usan los recursos del Gobierno para adelantar ideologías políticas y cuando se utilizan materiales y equipos públicos en asuntos partidistas.

Desde el PIP hemos combatido históricamente la corrupción, presentando legislación, proponiendo e insistiendo en un moderado y limitado financiamiento público de campañas políticas, pero, sobre todo, con el ejemplo de que se pueden manejar y administrar fondos públicos de forma honrada y limpia, lo que hemos hecho por décadas, sin una sola acusación o señalamiento de corrupción, ni en el partido ni en la Comisión Estatal de Elecciones, ni por ninguno de nuestros legisladores.

La responsabilidad del manejo de fondos públicos es del funcionario público, ya sea secretario, jefe de agencia o legislador. Los ciudadanos tienen la  responsabilidad social, de cuestionar y fiscalizar la corrupción pública, pero principalmente de rechazar a los que históricamente se han turnado en el Gobierno y han sido los responsables de esta epidemia que nos azota. Próximamente, tendrán esa oportunidad, en noviembre de 2020 el mensaje tiene que ser claro  y contundente.

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