Puerto Rico, ¿es Georgie?

Lea la opinión de Alex Delgado

Por Alex Delgado

Arranco este escrito estableciendo que conozco hace bastantes años al representante Jorge Navarro Suárez, mejor conocido como Georgie. Una persona jovial, alegre y trabajador, por lo menos en lo que a campaña política se refiere. No digo que su trabajo legislativo le ronque la manigueta a cualquiera o que sea pobre porque no soy estudioso de ello.

No hay duda de que su figura es reconocida más por las controversias que por las legislaciones que haya podido presentar, y eso no es culpa de la prensa. Si echa un vistazo a sus redes sociales, ni él mismo promueve agresivamente su legislación, y si él no lo hace, la prensa tampoco tiene por qué hacerlo. Pero no les escribo para analizar su desempeño legislativo. Hay otra cosa que me llamó más la atención esta semana.

En mi cuenta de Facebook (AlexDelgadoPR), publiqué esta misma semana dos contenidos distintos: 1. Un video de Navarro en el que parece ir manejando y grabándose en video para decir que salía de una actividad del presidente de la Cámara, Johnny Méndez, que le había dejado la fiesta encendía, que hizo un dueto de karaeoke con María Milagros “Tata” Charbonier y que el legislador Pedro “Pellé” Santiago se “jodió” porque “Tata es mía”; 2. La noticia del logro del Dr. Carlos Romero Barrero, un médico puertorriqueño que fue nombrado jefe de Patología en la Cleveland Clinic en el estado de Ohio.

Hace unos años, daba una charla para maestros de escuela superior sobre los medios de comunicación y pregunté lo siguiente: “Ustedes, ¿consumen lo que los medios les brindan porque no les queda más remedio o los medios ofrecen lo que ustedes demandan?”. Por unanimidad expresaron que no les queda más remedio que consumir lo que los medios ofrecen y que lo que hacía falta era más noticias positivas y educativas  para mejorar a Puerto Rico. Luego pregunté: “Si yo hago dos publicaciones, una sobre este taller que estamos brindando para capacitar a maestros en el área de las comunicaciones, para mejorar la educación, y otra sobre mis preferencias sexuales, ¿cuál compartirían si tuvieran que elegir una de las dos?”. Luego de un silencio sepulcral, un maestro levantó la mano y dijo: “Siendo totalmente honesto, el de las preferencias sexuales”. No fue refutado por ningún otro maestro.

¿Saben qué? La noticia del logro del Dr. Romero Barrero fue muy compartida, pero, ¡mi hermano!, la de Georgie Navarro diciendo “Pellé, te jodiste con Tata, porque Tata es mía”, lo superó. Yo puse esas dos opciones, pero no tuve control de los usuarios. Ahí fue decisión de ellos qué querían compartir. Ese es solo un ejemplo, pero se replica de tal manera que lo convierte en norma.

Hay noticias, como la del doctor, que merecen ser compartidas al punto de que se hagan virales, pero el contenido que la mayoría demanda es lo que más se va a ofrecer, así que los medios ofrecen lo que usted quiere. Aquí nadie veía La Comay cuando estaba en WAPA TV, pero era el programa número uno. Somos hipócritas en ese aspecto.

Usted puede decir que el medio puede resistirlo y ofrecer programación educativa, informativa y positiva, pero el primero que no la auspiciaría es usted mismo. Si fuera así, WIPR sería el canal número uno. ¿Qué tuvieron que hacer los medios estadounidenses cuando el caso de O.J. Simpson en la década del noventa? Responder a la demanda de la audiencia y cambiar programación para transmitir el juicio. Los medios, para subsistir, venden anuncios, y los auspiciadores pautan más en el que más audiencia tenga. Eso es ley, y si usted tiene la responsabilidad de dirigir un medio, tenga por seguro que tendría esa misma consideración como norte, porque si no, se le cae el quiosco.

Aquí hay mucha hipocresía en ese aspecto de responsabilizar a  la prensa o a los medios por lo que es su ofrecimiento, pero la verdad es que son ustedes los que demandan el contenido de Georgie Navarro por encima del de un doctor con un logro que pone el nombre de esta isla en alto. Claro, los medios responsables buscamos dar un equilibrio.

En el caso de Navarro, no estoy categorizando al legislador, quien, de hecho, esta semana, tras su propia publicación del video, en el que se notaba su contentura porque dejó la fiesta encendía y porque Tata era de él, luego intentó proyectarse como una pobre víctima de bullying por parte de los medios, al punto de meter a sus hijas para que le cogieran pena.

Amigo Georgie, no le queda, en este sentido, el papel de víctima. Pensando en la preocupación por sus hijas, debe cuidar mejor sus pasos porque no son los medios los que lo llevan a usted a tratar de besar a una mujer en contra de su voluntad, o salir noqueado de un puño en un evento, ni mucho menos diciendo en redes: “Pellé, te jodiste porque Tata es mía”. No pongo en duda su preocupación, pero ya que la hace pública, autoevalúese como figura pública, porque todo lo que haga y publique va a llegar a ellas y no tiene que ser por la prensa.

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