Hasta abajo y en la cima

Lea la opinión del periodista Julio Rivera Saniel

Por Julio Rivera Saniel

En el manual de instrucciones para entender el escenario actual del mercado musical, existe un hecho irrefutable: la música urbana es reina y señora. Llegar a ese presente en el que el reguetón, el trap y sus variantes dominan casi todos los formatos de radio no es algo que haya ocurrido de la noche a la mañana. Aunque fuera de Puerto Rico (país “padre de esa criatura” mestiza, cargada de influencias diversas) se piense que el movimiento urbano es poco más que una fiebre temporal, lo cierto es que quienes nos criamos en la década del noventa sabemos que se trata de un movimiento musical longevo, y que muchos de los que hoy han logrado carreras de alcance internacional comenzaron hace más de 20 años. Daddy Yankee, Don Omar, Wisin y Yandel y otros tantos responsables de llevar la música urbana al mainstreem no son adolescentes, como muchos de los que consumen su música.

En el último año, ha tenido lugar una validación muy poderosa para el género urbano: sus exponentes y poder de mercado han seducido a la realeza del pop.

El primero en dar el paso fue Daddy Yankee. Hace solo unos días, le ha tocado el turno a Maluma. Ambos han conseguido captar la atención de dos leyendas del pop con carreras longevas y el reto de mantenerse vigentes en el panorama musical actual: Janet Jackson y Madonna.

No se trata de cualquier artista anglo. Ambas han sido incluidas en el Rock and Roll Hall of Fame por su impacto musical. Ambas han inspirado a las últimas tres generaciones de mujeres en la música pop (pregunte a Beyoncé, Lady Gaga, Jennifer López, Normani o Camilla Cabello); ambas han batido récords de ventas acumuladas y han logrado carreras extensas que comenzaron en la década del ochenta. Pero ambas se enfrentan al reto de mantenerse vigentes y, para conseguirlo, apostaron a colaboraciones con el género urbano.

En agosto del año pasado, se publicó “Made for now”, el primer sencillo de Janet Jackson desde 2016. Los quilates de Janet son irrefutables. Solo hay que mirar los datos: 160 millones de discos vendidos en todo el mundo, 18 sencillos consecutivos en el top 10 de Billboard (10 en el número 1), una de las cuatro estrellas en la historia en tener álbumes #1 durante cuatro décadas consecutivas (honor que comparte con Bruce, Barbara y U2) y la única artista en la historia de Billboard en conseguir, al menos, 5 TopTen hits de tres álbumes consecutivos (Control, Janet Jackson’s Rhythm Nation 1814 y Janet.) Sin embargo, tras pasar la marca de los 40 años de edad, el mercado discográfico comenzó a presentar obstáculos y, desde 2015, no había logrado reingresar el Billboard 100. “Made for now” garantizó ese reingreso.

El video del tema en Youtube ha sobrepasado los 60 millones de visitas y eso es atribuible, en gran medida, a los seguidores que puso Yankee sobre la mesa. Ahora Madonna apuesta a lo mismo. En su caso, también los números respaldan su calificativo de Reina del Pop, con ventas que alcanzan los 300 millones de copias de sus 34 producciones. Pero su pasado disco Rebel Heart no produjo ningún sencillo que alcanzara el Billboard 100. Su nuevo tema “Medellín” apuesta a devolverle su presencia en las listas musicales. Ya se verá si la fórmula rinde frutos. Pero independientemente del resultado, la apuesta en sí misma es más que elocuente y se suma a la decisiones recientes de figuras como Alicia Keys (con Pedro Capó y Farruko), Will Smith (con Marc Anthonny y Bad Bunny) y Katy Perry (también con Yankee). Todos ellos artistas establecidos, pero con retos para mantener impacto comercial. Está clarísimo. Los estilos musicales van y vienen, pero en nuestro presente —gústele a quien le guste— la música urbana es reina y señora.

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