Cuevas y cavernas en Lares, Puerto Rico

Los viajeros y viajeras de Latitud Perfecta te cuentan sobre estas cuevas y cavernas en Lares

Por Wilmarie Rivera y Miguel Camilo

Disfrutar de Puerto Rico es una tarea fácil. A pesar de ser una pequeña isla en el Caribe, hay un sinnúmero de actividades, lugares y aventuras para hacer y de paso tener una experiencia inolvidable. Nosotros tenemos la fortuna de vivir en esta isla que más allá de sus playas preciosas, Viejo San Juan y el único rainforest de Estados Unidos (El Yunque), tiene muchísimo para ofrecer y disfrutar de sus encantos alrededor de la isla.

Uno de esos encantos son la gran cantidad de cuevas y cavernas que hay. ¿Sabías que son más de 2,000? Sí, hay mucho por recorrer en esta isla que lo tiene todo en un clima veraniego durante todo el año. Así que más allá de nuestra rica gastronomía, montañas, ríos, playas, parques, cascadas y bosques, el sistema de cuevas y cavernas son una opción perfecta para un día de aventura en la isla del encanto.

Nosotros tuvimos la oportunidad de disfrutar un día de aventura por cuevas, cavernas y ríos subterráneos en Lares junto a Gabriel de Puerto Rico Interior Tours. ¡Qué bien lo pasamos! Cada vez más nos maravillamos con lo impresionante, poderosa y hermosa que es la naturaleza. En estas cuevas y cavernas las formaciones de estalagmitas, estalactitas, la historia, colores y grandeza era impresionante. Aquí te resumimos todo lo que recorrimos con Gabriel quien es el dueño junto a su esposa Jamnia, de esta compañía boricua de turismo interno.

 

De cuevas y cavernas

Gabriel, nos explicó rápidamente las precauciones y expectativas del tour, para luego arrancar a la entrada de su finca que comprende de más de 400 cuerdas de terreno. Terreno lleno de historia, vistas espectaculares, naturaleza en su mejor expresión y por supuesto, cuevas, cavernas y río subterráneo.

Ya a bordo del camión de guerra del año 1986, con música y un día hermoso (pero con amenaza de lluvia), nos adentramos a la finca cuesta arriba, como dicen. Esquivando el azote de ramas con sonrisas en el rostro por la aventura que comenzaba, llegamos a nuestra primera parada que consistió en subir monte adentro que luego de quitarnos el aire por 15 minutos, nos recompensó con una vista espectacular de nuestras montañas. Varios pueblos se veían desde allá arriba como Adjuntas, Utuado y al “famoso gigante dormido” (por la forma de las montañas).

Llenos de aire fresco bajamos para continuar con el recorrido. La segunda parada fue una cueva la cual cuenta con petroglifos de nuestros indios taínos y pre-taínos. ¿Hace cuánto no estás en contacto directo con nuestra historia? Nosotros desde hace algún tiempo, y estar ahí fue impresionante… saber que aquí estuvieron nuestros antepasados y que aún hay rastros de ellos, fue para pelos. Desafortunadamente hay personas que no valoran la importancia histórica de los petroglifos y han robado y mutilado partes.

La tercera parada fue una caverna: gigante, hermosa que terminaba con una ventana al bosque húmedo. Esta caverna anteriormente fue habitada. Aquí vivieron personas… de las últimas se menciona a la familia Torres. Aún quedan rastros de un cable para tender ropa y cacerolas. Luego de inspeccionar cada detalle e imaginar cómo pudo haber sido la vida aquí, Gabriel nos lanzó el reto de bajar la cuesta en “yagua”. Yagua es una parte de una palma que se utilizaba para treparse en ella y descender de las montañas o para divertirse y caer al agua.

De la bajada -sin yagua- el cuerpo de Miguel no sufrió grandes raspasos pero sus tenis fueron la evidencia de la aventura. La suela de goma de ambos tenis se desprendió… tuvo que continuar el tour a fuerza de “zapatilla”, sintiendo cada paso de las diferentes superficies.

 

 

Cueva El Calabozo, rappeling y río subterráneo

Si el tour ya iba perfecto, luego se puso mejor, pues nos esperaban otras cuevas y cavernas y rappelling para acceder al comienzo del Río Camuy, uno de los ríos subterráneos más caudalosos del mundo. Este conecta obviamente con las famosas Cavernas de Camuy.

Cuenta la historia narrada por los locales de la finca que ha trascendido generaciones, que en la cueva el calabozo, los españoles tenían como prisioneros a los taínos. Con eso en mente entramos con linterna para recorrerla.

En el camino, Gaby nos advirtió que podíamos encontrarnos con un guabá, mejor conocida como araña escorpión. Pero sin que el miedo nos paralizara, rápido nos dijo que son totalmente indefensas, pero por su tamaño solía asustar a las personas. Estas arañas viven en las cuevas, así que en cualquier momento podíamos toparnos con ella.

Adentrándonos a la cueva, los murciélagos nos acompañaron durante todo el trayecto… la cueva es una de las más largas de la finca y al final, casi metiéndonos como culebra, llegamos al calabozo el cual tiene una piedra enorme en el medio. Se dice que ahí encadenaban a los taínos. Aún hay un clavo enorme que “confirma” los hechos. Una vez aquí nos sentamos y apagamos las linternas para imaginar los momentos de los indios. Era lo mismo que tener los ojos cerrados por la oscuridad total.

Con una lección de historia continuamos a nuestra próxima parada: otra caverna cuyo acceso es de respeto como dicen. Por un pequeño espacio nos metimos y el resultado fue un festival de estalagmitas y estalactitas.

Hasta que llegamos al momento de la verdad: bajar haciendo rappeling para lo que sería nuestra aventura con el río subterráneo. Seguimos todas las instrucciones de Gaby y como casi unos expertos –al menos en ese momento- bajamos más de 80 pies para tocar agua fría, la que más adelante teníamos que zambullirnos para continuar explorando.

Sin miedo a nada pero con ánimo de todo, llegamos a una piscina natural subterránea. Aquí detuvimos el tiempo para sentir este momento único, especial y mágico. Estábamos disfrutando de una maravilla natural. Con frío pero con sed de más, seguimos explorando otras cuevas y cavernas cuyo acceso se logra metiéndose al río… el resultado: espectacular.

Nuestras palabras se quedan cortas para describir todo lo que vivimos y sentimos gracias a este tour  y a los chicos que fueron parte de este día. Tienes que pasar por la experiencia para que puedas constatar por ti mismo la felicidad que se siente al estar en contacto con la naturaleza. Un contacto con la naturaleza diferente y en tu propia isla.

Al final del tour terminamos extenuados pero satisfechos y contentos de haber tenido esta aventura. Nos fuimos con nuevas amistades y con un recuerdo para toda vida que servirá para seguir motivando e invitando a más personas a vivirlo. Puerto Rico Interior Tour gracias por todo lo que aportaron en nosotros.

En Puerto Rico lo tenemos todo… solo hay que vivirlo.

 

Para leer más visita Latitud Perfecta

 

 

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