Los padres y el deporte

Lea la opinión del periodista Rafael Lenín López

Por Rafael Lenín López

Coincido con Henry Neumann cuando, siendo presidente de la Comisión de Seguridad del Senado y, al mismo tiempo, habiendo sido presidente del Baloncesto Superior Nacional, plantea que el deporte es una de las herramientas más efectivas para combatir la criminalidad, atacando el ocio en nuestra juventud.

Durante los pasados meses, mi presencia en las canchas ha sido más frecuente. Como fanático, pero de un jugador: mi hijo Rafael Antonio. Su entrada a la escuela intermedia (sí, lo sé, el tiempo pasa rápido) ha reforzado su pasión por el baloncesto. Lleva años en ese deporte, pero en los pasados dos le ha metido duro. Y en los pasados meses, es diaria su necesidad de ir a tirar bolas. No se conforma con los dos días de práctica: uno de juegos y otro de clínica personal. Dedica el tiempo que le queda libre, después de la escuela, para ir a la cancha de la urbanización. Ahora, además de formar parte del equipo de la escuela, también regresa al mundo de los clubes de los cuales habíamos tomado un receso.

La semana pasada, su amor por ese deporte me lo demostró más aún cuando, ante la invitación para formar parte de uno de los equipos a participar en el torneo Jr. NBA en Puerto Rico, nos pidieron que fuera a representar su equipo de Guaynabo en el sorteo y su cara valía un millón. Fue un día mágico en su vida. Verse de cerca a una organización como la NBA, meter la mano en una urna, que le saliera el nombre de los Celtics como el equipo a representar en el torneo y que el gobernador le entregara la camisa, junto al presidente del BSN y la secretaria del DRD, fue memorable. El domingo pasado fue el primer juego y lo ganaron. ¡Felicidades a los Celtics y a su dirigente, Irving Pérez!

Les hago todo este relato para exhortar a las mamás, los papás, familiares, tutores o amigos encargados de los niños y jóvenes, a que nunca sean obstáculos ante el hambre que pueda tener uno de sus jovencitos en el hogar. Mientras puedan, hay que dar rienda suelta a los sueños positivos de nuestros hijos.

Y regresando al principio de esta columna, los padres enfrentamos hoy día muchos retos, siendo el principal los teléfonos móviles que les abren a los niños y jóvenes un universo infinito. Sí, podemos limitarlo y luchar contra estos, pero no podemos ser ilusos. El ocio tampoco es opción, pues propende a conductas antisociales. Hay que invertir el tiempo y esfuerzo, individual, familiar y colectivo, en el arte, la cultura y el deporte. Ello, con una educación de primera, nos evitará seguir hablando del crimen en el futuro. También promoverá el desarrollo económico y ayudará a reducir la desigualdad social.

Con Rafa y Lena (que comienza en el mundo de la gimnasia a sus cinco años) buscamos, Priscilla y yo, tener ese equilibrio. Y de nuevo, tampoco es apartarlos del mundo. Por supuesto que lo llevamos a Bad Bunny. Estuvimos y gozamos con él. De eso se trata. 

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