Investigación Demócrata

Lea la opinión de Alejandro Figueroa

Por Alejandro Figueroa

Al no estar dispuestos a esperar a que finalice la investigación de Robert S. Mueller III, cuyas conclusiones completas puede que nunca se hagan públicas, los demócratas de la Cámara de Representantes iniciaron una investigación de prácticamente todo aquello que han hecho el presidente Trump y sus asociados que puede causar sospecha.

El representante Jerrold Nadler (D-N.Y.), presidente del Comité de lo Jurídico de la Cámara de Representantes, envió cartas y solicitudes de documentos a 81 destinatarios. (Citaciones obligatorias podrían enviarse si los documentos no son entregados voluntariamente).

Los individuos en la lista incluían a los dos hijos mayores del presidente, Donald Trump Jr. y Eric Trump; su yerno y “asesor principal”, Jared Kushner; su exsecretaria personal, Rhona Graff; Allen Weisselberg, director financiero de la Organización Trump; y los exasesores principales de la Casa Blanca, Hope Hicks, Sean Spicer y Stephen K. Bannon. (Ivanka Trump no está en la lista y el hijo de 12 años del presidente, Barron, también se salvó).

Las instituciones a las que se les solicita que proporcionen documentos incluyen la Casa Blanca, el Departamento de Justicia, la campaña de Trump, el equipo de transición de Trump y la Organización de Trump.

¿Es esto una expedición de pesca? Por supuesto, pero con un pez muy particular en mente. La semana pasada, Nadler le dijo al New York Times que el Congreso tenía “un camino por recorrer” antes de que se pueda establecer sin ambigüedades que Trump cometió delitos imputables.

Pero la redada que Nadler y sus colegas han desencadenado se parece mucho a una investigación dirigida a lograr la destitución del presidente. En el comunicado de prensa que anunciaba la extensa investigación, el Comité de lo Jurídico dijo que el panel investigará “la supuesta obstrucción de la justicia, la corrupción pública y otros abusos de poder por parte del presidente Trump, sus asociados y miembros de su gobierno”.

Eso suena muy parecido a “delitos graves y delitos menores”, específicamente lo que necesitarían probar en un posible juicio político.

Mucho de lo que los demócratas están interesados en reclamar es una investigación. Pero Mueller ya ha encaminado ese trabajo, y hasta hace poco la expectativa era que los demócratas dejarían que este diera los primeros pasos, y luego usarían los frutos de su trabajo para comenzar a construir un caso de juicio político. El momento del anuncio de Nadler plantea la cuestión de si los demócratas ya han llegado a la conclusión de que Mueller no entregará lo que ellos buscaban. Esa impresión se convertirá en argumentos de los partidarios de Trump de que los demócratas están tratando de aprovecharse de las insinuaciones que arroja la investigación de Muller para seguir atacando al presidente.

Ese es un problema con la decisión de los demócratas de comenzar a pescar ahora. Otro es que, al investigar a un presidente que alegan ha actuado al margen de la ley, ellos mismos podrían terminar procediendo al margen de la ley.

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