Periodismo de soluciones

Lea la opinión de Mariliana Torres

Por Mariliana Torres

Leer que un paciente con H.I.V. posiblemente se ha curado. El reportaje periodístico publicado en uno de los periódicos mas prestigiosos del mundo (New York Times) ofrece extensos detalles del procedimiento médico que, al parecer, combate una de las enfermedades mas devastadoras y que hasta hoy se pensaba incurable. Ya van dos pacientes, según ha revelado el reportaje, y ello confirma cuán avanzados son los esfuerzos para curar la afección que solo se había logrado controlar con medicinas costosas.

La noticia es alentadora para los pacientes de la epidemia, positiva para la humanidad y un ejemplo para los periodistas sobre cómo se publican reportajes mostrando la mejor cara del periodismo. Lo más gratificante para un periodista es encontrar la solución a un problema o acontecimiento denunciado. Aunque nuestra misión no es hacer el trabajo de funcionarios, sí podemos recordarles que su deber es atender el problema en beneficio de la sociedad.

El verdadero periodismo busca soluciones y publica resultados. Ese tipo de reportaje de salud en el que se publica una posible solución a una de las enfermedades más catastróficas nos da sentido y apoyo a la humanidad y respeto a los investigadores que llevan décadas tratando de hallar la cura.

En los ochenta, cuando se descubrió la enfermedad, aunque se conoce que su diseminación por el mundo fue antes, recibimos la noticia de una manera alarmista. Los titulares eran escandalosos y daban miedo ante lo que nadie conocía: una enfermedad que, poco a poco, consumía al ser humano.

El sufrimiento de los pacientes y, sobre todo, las fotografías que mostraban las señales de la enfermedad eran aterradoras al punto que, en lugar de informar, causaron apatía. Los epítetos ignorantes a los enfermos no faltaron. Varias películas hollywoodenses salieron al mercado en los noventa para tratar de educar al mundo y causar misericordia al afectado. Como por ejemplo, la galardonada Filadelfia (1993,) que le concedió el premio Óscar como mejor actor a Tom Hanks. Con tristeza nos llegaron noticias del fallecimiento de ídolos, como Freddy Mercury, quien negó tener la afección por miedo a la reacción del público. No fue hasta el día de su muerte que divulgó su enfermedad.

Conocer que dos pacientes pudieron haber entrado en remisión es una de las mejores noticias que he podido leer en mi vida, y estoy segura de que muchos de mis compañeros la acogen de igual manera. Vivir en las décadas que se descubrió la enfermedad fue aterrador y, ahora, vivir la posible remisión es un baño de placidez. Las noticias positivas con soluciones hacen mi día y cargan de ánimo en momentos difíciles.

De seguro, esta noticia repercutirá y tendrán que mencionarse más casos porque la muestra en observación es muy pequeña, pero la perspectiva de futuro está presente. Cuán importante es que en el periodismo se publiquen soluciones. El nuevo periodismo va más allá de la noticia en desarrollo diaria y las tediosas conferencias de prensa donde no se divulgan asuntos importantes que ayuden a mejorar la calidad de vida de la sociedad. Estas noticias de soluciones son las que realmente enorgullecen al periodista por las investigaciones probadas y contrastadas. Cuentan que, cuando se supo de la remisión, un periodista escribió y pasó desapercibida la historia. Inmersos en el diario vivir y la tecnología digital pasó el contenido como el viento. Ahora ya sabemos que es la mejor noticia que un médico y un periodista pueden divulgar. Dar buenas noticias a los pacientes sobre sus remisiones es una tarea gratificante del médico. Publicar y difundir noticias con soluciones engrandece los valores del periodismo y evita caer en el alarmismo que inundó las publicaciones en los ochenta.

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