Empatía: Una Revolución Necesaria

La columnista Marta Michelle Colón discute la importancia de la empatía en nuestra sociedad

Por Marta Michelle Colón

Para muchos es difícil ver a alguien que sufre; podemos sentir su dolor o absorber su tristeza. Incluso, nos preocupamos de no saber qué hacer o decir. Sin embargo, para muchos, esos momentos incómodos crean enajenación, y preferimos alejarnos de la angustia para preservar el bienestar individual.

La capacidad de tener empatía —sentir/imaginar lo que otros sienten y actuar con compasión— es fundamental para nuestras vidas profesionales y sociales. ¿Y qué es la empatía? Muchos confunden la empatía (entender los sentimientos de alguien) con simpatía (sintiéndose apenado por alguien). La empatía implica una capacidad para percibir los sentimientos de los demás (reconociendo nuestras emociones), imaginar por qué alguien se siente de cierta manera y preocuparse. Una vez activada la empatía, la acción compasiva es la respuesta más lógica.

¿Se puede aprender a tener empatía? Ciertamente. Practicándola, percibimos las emociones de los demás, autorregulamos nuestras emociones para no quedar abrumados y encontramos maneras de estimular la perspectiva y la sensatez. ¿Tips sencillos para lograrlo?

Contacto visual – El contacto visual hace que la gente se sienta vista. ¿Se te hace difícil? Céntrate en los ojos de la otra persona el tiempo suficiente para identificar el color de los ojos.

Observa tus expresiones faciales – A menudo, imitamos las expresiones de otros sin darnos cuenta. Al ser capaz de identificar los sentimientos de otros y reflejarlos, comunicamos empatía.

Vela tus acciones – Sentarse como si estuviéramos viendo tele, bostezar o suspirar demuestran falta de interés a lo que escuchamos. Mirar a la cara  y  mantener las piernas y los brazos sin cruzar, e inclinarnos hacia la persona fomentan la comunicación y la confianza.

Escucha emociones – Escuchar lo que otros sienten nos ayuda a entender mejor el mensaje detrás de las palabras, evitar juicios y distracciones, sobre todo porque el tono de voz transmite el 38 % del cómo nos sentimos.

La importancia de la empatía en la vida cotidiana no puede ser sobrevendida o algo “clichoso”. Si logramos entender cómo funciona, su impacto en el día a día de nuestras interacciones sociales y profesionales y logramos practicarla, aseguramos mayor éxito en la salud, lo económico y lo emocional. Seamos parte de una revolución necesaria que forje una entorno más civil, una narrativa respetuosa, y que logre “estar de acuerdo en estar en desacuerdo”.

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