Ansiedad

La opinión de la periodista Mariliana Torres

Por Mariliana Torres

Lo que parecería obvio no es tan evidente. En los últimos tres días, han ocurrido fallas de lo que se esperaría de un funcionario gubernamental hacia el trabajo que hace la prensa, mientras varios periodistas activos han tenido que salir en defensa de los pilares fundamentales de la profesión para poder publicar. Las fallas que rayan en la violación de la libertad de prensa y la censura ocurren cuando se divulga información verdadera, pero los implicados no quieren que se conozca negando los hechos. Los acontecimientos colocan en tela de juicio el comportamiento de los que deberían respetar la libertad de prensa, porque, después de todo, los cobija también a ellos.

Sin duda, es repugnante e indigna observar, en unas fotografías publicadas por conocidos periodistas, el caos que todo el mundo sabe que hay en el Negociado de Ciencias Forenses. El Gobierno lo puede negar una y otra vez, y luego aceptar a medias y hasta indicar que las imágenes causan ansiedad. Me parece que la palabra correcta es indignación. El personal del Negociado no puede cumplir con la demanda, lamentablemente, muy alta. Pero no es una situación nueva, pues desde antes del huracán María había acumulación de cadáveres, y mucho antes, ya se denunciaba la falta de personal. Ha sido la prensa la que ha divulgado el caos luego que pudiera acceder a fuentes de información creíbles y contrastadas. En la mayoría de los casos, los familiares de fallecidos agobiados con el proceso tienen que dar a conocer sus respectivos casos para que el organismo a cargo resuelva la situación. Ahora se conoce que continúa a manos llenas la situación en un rango de caos. Reflexione sobre la siguiente pregunta: ¿cuál sería su parecer al descubrir que el cadáver de su ser querido espera por autopsia y pasa semanas tirado en el piso de la nevera de las instalaciones del Negociado de Ciencias Forenses debido a la falta de patólogos y técnicos que lleven a cabo el procedimiento? De primera mano, conozco a familias que esperan por la entrega de cuerpos. Incluso, a una familia le dijeron que en tres semanas, probablemente, le hacían entrega del pariente fallecido en circunstancias trágicas. Encima de que tienen que lidiar con el suceso desdichado, se agrava su pena por la espera y el desenlace de la investigación en casos criminales. Sabemos de la crisis fiscal y que también muchos de los profesionales a cargo del Negociado han renunciado en busca de oportunidades fuera del país; ello es parte del problema. Pero me pregunto: ¿qué habría ocurrido si no se hubiesen publicado las imágenes? Hay que recordarles constantemente a los funcionarios gubernamentales cuáles son sus deberes en el cargo que ostentan. También me indicó un familiar que aún espera por el cuerpo de su pariente que si no hubiese sido por la intervención de un político, no habrían concluido la autopsia esta semana. Es decir, que también hay que tener “palas”.

Al hacer un balance en materia de respeto a la profesión, no puedo mencionar otra palabra que no sea censura ante el hecho de que, en un principio, se entendiera que la conferencia de prensa improvisada para reaccionar a la crisis solo fuese para ciertos medios de comunicación y no precisamente para quienes, en un principio, dieron a conocer el caos. Afortunadamente, hay caballeros y damas en nuestro círculo (Julio y Millie), quienes aceptaron la explicación y, como siempre, continuaron con su trabajo. Hay que combatir la desinformación y trabajar con ahínco por el bien de nuestro país. Exigir lo que debería ser obvio es la obligación de todos los que respetamos la libertad de expresión y prensa.

Recuerde que son derechos inalienables de los ciudadanos y que la Junta de Supervisión Fiscal debería con urgencia atender el asunto e identificar los recursos que necesita la agencia por respeto a todos.

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