Opinión: Farsas y delirios demagógicos

Lea la opinión de Hiram Guadalupe

Por Hiram Guadalupe

Varias notas periodísticas publicadas por Metro en las pasadas semanas retumban por los recovecos del Partido Popular Democrático, colectividad que ya se enfrenta a una carrera política para designar su papeleta electoral de cara a los comicios de 2020.

El punto clave está en las declaraciones que hoy emiten miembros de ese partido zapateándose su responsabilidad por la emisión de bonos de $3,500 millones que, impulsada desde Fortaleza, fue endosada y aprobada por la entonces mayoría legislativa pepedé en 2014, encabezada por el otrora presidente del Senado y actual aspirante a la gobernación, Eduardo Bhatia, y el presente portavoz de la minoría en la Cámara de Representantes y evidente precandidato a la presidencia de ese cuerpo, Rafael Hernández.

Aquella emisión de bonos, que los líderes populares celebraron como si se tratara de una gran victoria deportiva, está incluida entre las que la Junta de Supervisión Fiscal declara como “deudas inválidas” porque, asegura el ente federal, fue emitida en violación a la Constitución de Puerto Rico “por lo cual debe ser declarada nula y sin efecto”.

Esos $3,500 millones, según la ley que la autorizó, serían destinados para devolverle liquidez al Banco Gubernamental de Fomento. Tal movida ocurrió luego de que las cuatro principales casas acreditadoras degradaran a chatarra el crédito de Puerto Rico.

Tras las declaraciones de la Junta, el debate ha girado en torno a quiénes son los responsables de esa deuda y sobre en qué hombros se cargará el peso político si, en efecto, esta no se realizó bajo los parámetros constitucionales.

Entonces, algunos miembros del pepedé comenzaron sus disparos a mansalva, lanzando lodos y culpas. Bhatia, un político de basta carrera, ha sido la ficha principal en esta controversia al declarar que la Legislatura que él dirigía fue inducida a error. “Nos dijeron que había margen prestatario”, dijo el senador a Metro.

Sus expresiones fueron aderezadas con una fría puñalada al liderato ejecutivo de su partido: “Las representaciones que le hicieron a la Asamblea Legislativa en muchos casos no fueron representaciones ciertas, fueron falsas […] Nos dijeron que había margen prestatario, nos dijeron que había garantías, nos dijeron que era legal”.

Sin embargo, las cosas no son en blanco y negro. Hay matices importantes que, en medio de esta controversia, son importante apuntar.

Engaña el senador Bhatia al querer excusarse de responsabilidad. En varias notas periodísticas que fueron publicadas en medio de aquel debate se recogen sus expresiones afirmando que lo relacionado con esa emisión de bonos habría de tener “el más estricto escrutinio de nuestra parte”, para lo que el político había anunciado la conformación de un equipo de expertos que se encargarían de orientar la acción legislativa por la mejor ruta posible.

Tal es así que, luego de largas conversaciones entre el legislativo y el ejecutivo, todas con amplia divulgación noticiosa, Bhatia procedió a endosar y firmar el proyecto de ley que autorizaba la emisión y declaró: “Hemos visto lo beneficioso de la transacción… Esta emisión no es para hacer obra nueva, es para mantener el país a flote. Hoy es el día de escoger uno de dos caminos: o Puerto Rico decide dejar de pagar su deuda o tiene que pedir prestado”.

En el interior de su colectividad, los senadores Ángel Rosa, Ramón Luis Nieves y Antonio Faz Alzamora consignaron su oposición a la medida en un voto explicativo. La delegación del Partido Nuevo Progresista voto en contra, mientras la representante del Partido Independentista Puertorriqueño, María de Lourdes Santiago, fue enfática en su turno de oposición.

Entonces, la líder pipiola advirtió que la movida de Bhatia para impulsar la hoy controvertible emisión de bonos era una “actitud irresponsable, deshonesta y demagógica”.

“Estamos donde estamos por la combinación de corrupción e incompetencia de las administraciones que han llevado al país por el precipicio. No puede haber optimismo y felicidad en esta medida. De lo que se trata es de comprometer al país con una deuda que, con toda probabilidad, terminará siendo impagable”, señaló Santiago en tono enérgico.

Lo curioso es que hoy, cuando se señalan irregularidades en esa emisión de bonos, Bhatia quiere escudar su participación y lanza lodos a sus correligionarios, al extremo de catalogar como “engaño” lo que él mismo celebró hace más de cuatro años cuando, al impulsar la aprobación de la ley que viabilizó el préstamo, afirmó que “las dudas que mantenían algunos de los legisladores sobre la importante legislación fueron aclaradas”.

Ojo con esos políticos que les gusta arrimarse por donde sopla el viento. Ellos deben saber que el país está harto de farsas y delirios demagógicos.

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