Por los periodistas críticos

Lea la columna de opinión de la periodista Mariliana Torres

Por Mariliana Torres

La llegada del indiscutible talentoso Lin-Manuel Miranda a Puerto Rico para cumplir con lo prometido hipnotizó al público. Las controversias por la puesta en escena de su magnífico Hamilton disminuyeron y la miniprotesta en las afueras del plató teatral pasó desapercibida. Hasta el momento, todos los espectadores han quedado más que satisfechos ante el magistral libreto, composiciones musicales y creatividad. No creo que se pueda identificar un aspecto mal ubicado ni llamar la atención sobre actuación y talento, así como aspectos de producción. Sin embargo, me llama la atención cómo, poco a poco, hemos perdido la crítica justa y severa de críticos teatrales y periodistas expertos en esa rama. Si todo salió perfecto en la puesta en escena, hay que decirlo, pero cuando algo sale mal, también.

Una justa y valiente crítica es agradecida por los productores y artistas, pues así aprenden más, y el espectador valora la entrega tan sacrificada. Desde hace mucho, los medios de comunicación perdieron esa herramienta tan valiosa. Las razones podrían ser varias, pero quizá la más vinculante es la económica. Me consta que hay muchos periodistas con el conocimiento y la pericia para realizar una crítica profesional y distinguida.

En Broadway, las esperadas críticas periodísticas de las puestas en escena son tan esperadas como las noticias que se colocan en primera plana por los acontecimientos duros y pertinentes. Hamilton merecía primeras planas y así fue. ¡Bravo! Para que el pueblo pueda educarse en términos de conocimiento cultural y apreciar por qué es importante la cultura, se debe promover la crítica periodística en todas las ramas del entretenimiento con el fin de poder distinguir el conocimiento de la industria del entretenimiento.

Merecen cobertura periodística y crítica el concierto, el recital, las obras de teatro y los proyectos de entretenimiento masivo por apogeo momentáneo. En fin, se trata de la creación periodística tan necesaria en un país agobiado por la crisis fiscal, el desamparo tras el impacto catastrófico de un huracán y el aumento en la criminalidad. El entretenimiento y la cultura son parte de nuestra conciencia como pueblo. Es importante conocer cuál es la opinión de cada cual sobre los temas importantes en el país, y la cultura y el entretenimiento son parte de ello.

Los periodistas críticos, como observadores expertos, están esperando que se les dé la oportunidad de proporcionarle al público la información y los elementos de juicio necesarios que  ayuden a educar el gusto y el respeto por la cultura. No estamos en el mejor momento, lo entiendo, pero se puede aprovechar ese instante para educar y no para maltratar la cultura. Estamos a unas horas de celebrar una de las tradiciones culturales más hermosas: Las Fiestas de San Sebastián. No nos olvidemos de su significado, de la liturgia, de la presentación cultural y la artística. La contribución del significado y la cobertura periodística de la ocasión van más allá del festejo por la bebida y la comida en la calle. El llamamiento a los periodistas culturales es a que aprovechen para entregarle al público la contribución cultural del  significado real de la celebración para que el público pueda conocer, entender, respetar la tradición y valorar el lugar histórico donde se celebra. La mejor inversión que puede hacer un país civilizado es el conocimiento y respeto de la cultura.

Urge hacer la diferencia. Los nuevos desafíos de la información proporcionan las herramientas tecnológicas para llegar a más personas y ponerlas al servicio de la educación y el conocimiento. Sin críticas periodísticas culturales no hay criterio ni conocimiento. Contribuyamos a frenar el deterioro cultural. Un país ilustrado significa conocimiento.

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