Opinión: Trump y los valores de la Nación

Lea la opinión de Alejandro Figueroa

Por Alejandro Figueroa

Ante la avalancha de críticas en cuanto a las ejecutorias de la administración Trump por sus continuos desaciertos, los más acérrimos defensores y fanáticos de Trump, por falta de argumentos sustantivos, reclaman: “Dejemos que el Presidente haga su trabajo …” Caramba, como americanos, nada nos agradaría más que lo hiciera (en vez de desperdiciar tiempo en Tweeter o pegado al televisor monitoreando constantemente lo que se dice de el).

Su trabajo es proteger el medioambiente; en cambio, él ha librado una guerra contra todo aquel que promueva la conservación del planeta; consulte a Sierra Club o al Fondo de Defensa Ambiental, etc., y se sorprenderá de lo destructivo que han sido Trump y sus secuaces en las agencias federales con autoridad en esos temas.

Su trabajo es lograr presupuesto balanceado que atienda debidamente las prioridades de la nación. En cambio, él ha encabezado un recorte de impuestos que, según los expertos en temas económicos y financieros, lo que busca es beneficiar al 1 % más rico de todos, mientras que nos sumirá a nosotros (y a nuestros hijos) en un trillón de dólares de deuda.

Su trabajo es promover el comercio global. En cambio, comenzó una guerra comercial absurda, sin sentido alguno, que le está costando a la industria y los agricultores americanos miles de millones de dólares y cientos de miles de empleos.

Su trabajo es defender los valores estadounidenses. En cambio, miente constantemente, ignora las leyes de migración e infunde temor en cuanto a los inmigrantes. El lanzar gases a masas de inmigrantes desesperados por la persecución que sufren en sus países de origen y separa a los niños de sus padres no es un valor de la americano, sobre todo cuando los que solicitan asilo lo hacen de manera legal.

Su trabajo no es nada más ni nada menos que hacer el trabajo que han realizado los más de 40 presidentes que han ocupado la posición anteriormente. No despegar todos los fines de semana para jugar golf y codearse con sus “clientes” en sus resorts en la Florida. Cuando comparamos el número de días de vacaciones que ha tomado Trump con el de otros presidentes, nos damos cuenta de que contrario a sus predecesores, Trump ha pasado más de la mitad de sus días como presidente de vacaciones.

Aunque teniendo en cuenta la cantidad de malas decisiones que ha tomado, tal vez sería mejor si se tomara una sabática durante los dos años que restan de su mandato.

Estados Unidos ha sido excelente por más de 200 años, contrario a lo que quiera hacernos pensar Trump y su maquinaria de propaganda. Y seguirá siéndolo siempre que recordemos los principios esbozados por los padres fundadores. En línea con dichos principios, somos muchas voces diferentes las que coincidimos en la creencia en los derechos inalienables de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Junto con estos derechos vienen las responsabilidades; y la responsabilidad principal del presidente es hacer su trabajo con el bien de todos los ciudadanos americanos y no exclusivamente por unos pocos.

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