Opinión: Hojas Perennes

Lea la opinión de la periodista Mariliana Torres

Por Mariliana Torres

En periodismo utilizamos las hojas perennes en esta época del año. Una hoja perenne es aquella planta cuyas hojas no se caen y vive todo el año. Es decir, escribimos, producimos y transmitimos reportajes que, por su tema, no caducan.

Usualmente, ese tipo de reportaje es de buen gusto, divertido y produce una sensación de alivio al periodista acostumbrado a temas de fuerte contenido. Incluso, esos temas interesantes y con mucho contenido reciben el respaldo de la audiencia. El estancamiento de la economía y la situación caótica que nos dejó el huracán María han ocasionado también que el viento se lleve las hojas perennes.

Los espacios que se dedicaban a esos magníficos reportajes —por ejemplo, de la historia del cuatro puertorriqueño, de las cantatas y del café— los han ocupado las comunidades que a estas alturas lidian con bajones en el servicio de energía eléctrica, el aumento del costo de las plazas de peaje, las discusiones de políticos que quieren ser y los dichosos hoyos en las carreteras que ponen de mal humor a cualquiera.

Todos esos temas son sumamente importantes porque afectan la calidad de vida de las personas. Fíjese que si la prensa no los mantuviera en discusión, las agencias que se supone que resuelvan el problema no los atenderían. Por eso hay que mantenerlos vivos en el debate público diario.

Son tantos los temas que debemos cubrir que estamos a manos llenas. Transcurridos 15 meses del paso del huracán María, todavía nos aflige dar un paseo y observar escombros, lentitud en la reparación de las carreteras y la falta de servicios de salud imprescindibles. Para colmo, dentro de poco, tendremos que pensar dos veces por donde irnos de paseo. Nos vamos por el expreso para llegar a Ponce o por la Piquiña.

El costo de peajes es insostenible. Pagar por unas carreteras que cada día están peor y dañan los vehículos es una falta de respeto al conductor trabajador o al estudiante que con 20 dólares tiene que pasar la semana. Para resolver el problema como si fuera pasajero, se ha autorizado el recubrimiento de los hoyos con bitumul o asfalto líquido. Es toda una experiencia transitar hacia Ponce por el expreso.

Quizá algún experto nos pudiera contestar si el remedio es peor que la enfermedad. Es que pienso en cuando pusieron como seda el expreso Román Baldorioty de Castro por la visita del presidente Barack Obama. En dos semanas afloraron los hoyos y ahora hay unas cavidades que, en los elevados, es más que preocupante. Se pueden observar a través de los hoyos las varillas y los carros que discurren abajo.

Me pregunto si algún funcionario gubernamental pasa por la Baldorioty y se ha fijado. Yo no sé nada de construir carreteras, pero mi preocupación es la de cualquier ciudadano que necesita un vehículo para desplazarse e ir a trabajar. Estoy segura de que es la misma preocupación de todos. Cuando se viaja por el sur del país utilizando el expreso, observamos cómo los conductores se tienen que detener para cambiar gomas.

Hay más grueros de lo usual para atender situaciones de emergencia. Por lo menos, tenemos esa seguridad. Es importante que los conductores tengan mas precaución. El ir de prisa es una mala decisión por la seguridad suya y de todos aquellos que se tienen que detener en el paseo. Esta semana otro conductor perdió la vida al ser arrollado por un conductor. El hombre estaba cambiando una goma. Desde que pasadas administraciones de gobierno gastaron todo el dinero para la reparación de carreteras en otros asuntos cuyo fin era simplemente político, todos sufrimos las consecuencias.

El pillaje y la corrupción tienen consecuencias nefastas en la calidad de vida del pueblo. Y no necesariamente hay que echarle la culpa a María, pues era predecible que caeríamos en un hoyo y las hojas se las llevaría el viento.

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