Opinión: Elegancia y respeto

Lea la opinión de Mariliana Torres

Por Mariliana Torres

Los periodistas no debemos ser amigos de los políticos. Ello se recomienda desde la universidad, por ética. El amiguismo conlleva que, cuando hay que publicar información corroborada que involucra al tal amigo político, termine el periodista autocensurándose. Peor aún es cuando un rumor se convierte en noticia e involucra al político que entrevistas casi todos los días. Pero, en ocasiones, es inevitable sentir cercanía y simpatía con ciertos personajes o actores políticos que, por tantos años, han sido valientes, inteligentes y respetuosos. Nunca se escondieron a una petición de entrevista y difirieron con cautela. Por eso, cuando me enteré de que el líder político del Partido Popular Democrático (PPD), Héctor Ferrer, a quien tantas veces entrevisté, falleció, sentí una pena profunda y recordé las veces que llegaba al estudio dispuesto a contestar y diferir.

El también abogado se ganó el respeto de la prensa por, precisamente, dar la cara en todo momento. No se escondía ni siquiera en momentos difíciles, cuando la noticia que lo involucraba era tratada como espectáculo por los seudoperiodistas. Tuvo siempre a su lado profesionales y conocedores de los medios de comunicación, por lo cual sabía muy bien cómo contestar. Así se convirtió, desde que emergió, en una figura muy buscada por las mesas de información de los medios de comunicación. Se escuchaba “hay que buscar a Héctor Ferrer”, “ya contestó y te esperará en su oficina”. Su opinión era valorada por intelecto, elegancia y profundidad. No tiene que ver con partidos. Se trata de la contestación que se busca en términos de contenido y que muchos políticos que llevan años en la carrera aún no pueden emitir. Cuando un hombre con esas virtudes se identifica, es natural que la prensa lo busque como recurso. Así ocurre en todas las colectividades políticas, donde hay personas que se identifican como inteligentes, y otros, como tontos busca fotos. Elegancia, conocimiento y respeto: características de Héctor Ferrer que los políticos de turno deberían emular. Destaco el respeto como valor fundamental por su familia.

La especialidad del periodismo político tiene su base en el conocimiento histórico. No es posible cubrir sin saber con exactitud los antecedentes que llevaron a las circunstancias presentes. Los periodistas que se especializan en noticias de política deben cultivar su credibilidad con fuentes políticas confiables y desarrollando la malicia. Contrastar datos es indispensable en la redacción de la noticia de política. El mal que aqueja en las conferencias de prensa de políticos es el comunicado de prensa mal escrito, con datos erróneos, y como es obvio, en favor del posicionamiento del político de turno. El manejo poco serio e irresponsable de datos dice mucho del profesional. Pero los periodistas pueden hacer mejor su trabajo si están preparados y pueden identificar la falsedad y difundir la verdad. No cabe duda de que la llamada fuente política es necesaria y, más aún, en Puerto Rico donde la mayor cantidad de noticias que se consume es de política o tiene una dimensión política.

Debemos preguntarnos como periodistas si el contenido que transmitimos es simplemente una información o tiene una dimensión subjetiva (totalmente aceptada en periodismo) en la cual podamos analizar y profundizar. Es importante tomar en consideración lo mencionado para evitar ser meramente informadores. Convertirnos en pensadores y reflexionar y diferir con respeto son armas útiles en política que acogemos los periodistas para aprender del que entrevistamos. El mundo sería muy aburrido si no diferimos.

De seguro, Ferrer estaría de acuerdo con esta opinión que elaboro con respeto. Tomar posiciones políticas en periodismo es un golpe a la ética de la profesión, pero utilizar alguno de los géneros periodísticos para erigirse como orientador, cultivar el intelecto y promover la educación constituye promover los valores del periodismo. Aprovecho la fuente política para informar y contrastar datos. Publico los hechos tal cual ocurrieron cumpliendo siempre con los deberes éticos de respeto a la intimidad y la privacidad de las fuentes. Mis condolencias con respeto.

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