Opinión: 7 % de IVU en el restaurante

Lea la opinión de Leo Aldridge

Por Leo Aldridge

El Departamento de Hacienda tiene un flyer en Internet que pretende explicar cuáles alimentos están sujetos al IVU de 11.5 % y cuáles están exentos.

Leerlo con detenimiento es adentrarse en las esferas más profundas de una burocracia bizantina.

Por ejemplo, si “el alimento es vendido caliente o es calentado por el vendedor”, paga el IVU. O sea, que si usted le compra a Manolo Cidre una libra de pan no se considera un elemento preparado, pero si pide las tostadas hechas con el mismo pan, pues eso sí paga IVU.

Pero falta más.

Si hay dos alimentos o ingredientes que son mezclados por el vendedor entonces eso paga IVU. Es decir, si compra la lechuga y el pollo y los mezcla usted, no paga IVU. Pero si mezclaron el pollo y la lechuga en el local le espetan el 11.5 %.

Si le venden un alimento y en el local se toman la cortesía de proveerle platos, cuchillos y servilletas, cuenta como preparado y, por consiguiente, sujeto al IVU.

Es la locura total.

La reforma contributiva acordada ayer entre las Ramas Ejecutiva y Legislativa no elimina totalmente este meollo, pero mitiga su impacto adverso en la ciudadanía y en la industria de alimentos.

La propuesta reforma contributiva incluye una reducción de 11.5 % a 7 % en los alimentos vendidos en restaurantes. La idea de tributar distinto a los alimentos en restaurantes comenzó a generar atracción luego de que, tras el paso del huracán María, el Gobierno los eximiera temporalmente del pago del IVU. En ese momento de emergencia, comer en un restaurante no era un lujo sino que, para millones sin luz ni agua en sus hogares, se convirtió en una necesidad.

Cuando las cosas más o menos se normalizaron, la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (Asore) se puso las pilas y vio que era el momento idóneo para cabildear por la merma permanente al IVU para los alimentos preparados. Comenzaron pidiendo la exención total como estaba justo después del huracán, pero, tras negociar, se conformaron con un punto medio de bajar al 7 %.

La industria de los alimentos, según sus portavoces, se encuentra en un buen momento, y la reducción del IVU a 7 % continuará beneficiándola.

Si el grupo trabajador continúa aumentando, como pretende la Junta de Control Fiscal y el Gobierno, comer en restaurantes no será un lujo, sino una necesidad.

Dentro de la reforma contributiva, cuyos detalles específicos aún no conocemos, la reducción del IVU a 7 % es una medida justa tanto para los ciudadanos como para la industria, y debe mover la economía positivamente en ese rubro.

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