¿De Casualidad Irradias Toxicidad?

Lea la columna de opinión de Marta Michelle Colón

Por Marta Michelle Colón

Simplemente con salir a la carretera y tratar de llegar de Bayamón a Hato Rey o de Ponce a Mayagüez es suficiente para saber que la “guiadera” al trabajo está llena de personas tóxicas.

Observamos a personas gritándonos con los cristales arriba, haciendo difícil saber lo que nos dicen; utilizando el dedo del corazón tan frecuente que el pobre ya se siente “sobreutilizado”, y tocando la bocina como si estuviéramos en una caravana política. Esto que nos encontramos en la calle de camino a “ganarnos nuestras habichuelas” —como bien decimos en Puerto Rico— es, ciertamente, un preámbulo perfecto de lo que veremos al llegar al trabajo.

¿Alguna vez te has preguntado cuánta toxicidad irradias o cuánta irradian tus compañeros de trabajo? A la primera pregunta, usualmente, respondemos que ninguna. Después de todo, a quién le gusta reconocer tan nefasto acierto. Sin embargo, para la segunda pregunta siempre tenemos dos o tres personas que nos vienen a la mente de inmediato, ¿verdad?.

Estudios indican que, con simplemente ver cuánto es el costo anual, en tu lugar de trabajo, en ausentismo, atención médica, pérdida de productividad y uso de tiempo “tratando” de resolver entuertos causados por la falta de comunicación, y “chismes”, es una forma sencilla de medir quiénes son los tóxicos, cuánto afectan y a quiénes afectan.

Si tienes dudas sobre si irradias toxicidad e incluso cuánta, simplemente hazte las siguientes preguntas:

• ¿Tratas de sabotear y manipular el entorno de trabajo?
• En ocasiones, ¿violas la política de la empresa?
• Los compañeros de trabajo, típicamente, ¿no confían en ti?
• ¿Prefieres no trabajar en equipo, aun cuando los demás te quieren incluir?
• En ocasiones te comportas como si estuvieras en Kínder, dando quejas de todos, menos de ti, viendo cosas negativas donde no existen y difundiendo rumores sobre otros.
• ¿Muestras resistencias a un proceso o personal nuevo, aun sin conocer detalles?
• ¿Requieres saberlo todo y te enfocas en la “microgestión” con tus compañeros?
• Prefieres dilucidar todos los asuntos que te ocurren con la plana mayor (“jefes”) sin hablar con tus compañeros antes.
• ¿Te preocupas por mantener un equilibrio entre el trabajo y la vida?

Si contestaste que sí a más de tres, trata de hacer un análisis para identificar cómo puedes cambiar esas conductas y el efecto que tienen en tus relaciones a nivel personal y profesional (ahora y en el futuro).

En el próximo escrito, recibirás técnicas simples para reducir los niveles de toxicidad de inmediato.

 

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