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Cubriendo agresión infantil

Cubrir casos y crímenes que involucran niños es lo más duro de la carrera periodística. Desconozco cuantos colegas coinciden conmigo pero observar como un menor de edad indefenso se convierte en el verdugo de sus padres colapsa el corazón de cualquiera. Las noticias de infantes presenciando esta semana la muerte, asesinato y desolación de sus padres es inaudita. Los niños expuestos a tal desgarrador momento, si no reciben a tiempo cuidado emocional y terapias propias de su edad, están destinados al sufrimiento por diversos problemas de salud mental.

Los periodistas podemos colaborar en el proceso de concienciación para evitar el maltrato infantil. En ocasiones la cubierta de este tipo de caso toca sin remedio y es ese momento que se debe aprovechar para realizar el llamamiento de prevención y no convertirse en parte del problema. El llamamiento de prevención debe ser nuestro garrote. Y ese mensaje no es sólo para padres y familiares también para cada uno de los vecinos y amigos que todos los días escuchan los gritos desgarradores de los infantes en peligro y miran hacia el otro lado. ¿Saben cuántas muertes de niños y padres en conflicto se pudieron haber evitado si se denuncia a tiempo la sospecha de maltrato en el hogar? No es la primera vez que en la escena de cubierta periodística el vecino le toca la espalda al periodista para decirle “yo sabía que esto iba a terminar así” o “en esa casa los niños siempre estaban llorando y los padres peleando”. No hay que esperar a un desenlace mayor. La mera sospecha es suficiente para denunciar sin temor. Es decir, en lugar de llevar la sospecha como chisme haga de su parte y hable la situación.

Las imágenes desgarradoras del menor llamando a su madre desconociendo a su tierna edad que estaba fallecida a manos de su padre y éste a su vez se había privado de la vida es un claro ejemplo de nuestra sociedad. Puerto Rico es una de las mayores jurisdicciones con problemas de salud mental. Para colmo, esas afecciones apenas se tratan porque no todo el mundo puede acceder a programas de prevención y los especialistas se han tenido que marchar del país. Tratar medicamente una afección siquíatrica es costoso de manera que una persona sin ingresos y sin la ayuda intrafamiliar se consume en la depresión. La situación económica luego del huracán María ha ocasionado un incremento de los casos siquíatricos y de familias descompensadas por la separación de sus miembros. Irse del país tampoco ha sido la solución para muchas personas empobrecidas y desoladas. Y hay que aceptar que todos quedamos marcados por María de una forma u otra. Hacia esos problemas de salud es que debemos girar la cubierta periodística de estos casos tan penosos. Exigir mejores programas de salud en lugar de permitir que se sigan robando el dinero del pueblo con contratos de dudosa reputación. El padre que decidió dejar este mundo junto a sus hijos había perdido su trabajo y tenía historial de maltrato. Un cuadro que propicia el crimen infantil y su fatal decisión.

Aprovecho para recordarle a los colegas que cuando se trabaja un incidente tan triste y difícil es indispensable la ética, el respeto de los derechos de las personas y utilizar un vocabulario prudente. Si los familiares que tambien son víctimas no desean hablar se debe respetar la decisión. Colóquese en su lugar y obtendrá muchas respuestas. Los niños tienen derechos no hay porqué enseñar su rostro bañado en lagrimas. No hay necesidad de incrementar con imágenes, desconocimiento y preguntas desatinadas el dolor de aquellos que ahora tendrán que luchar con el vacío familiar. El periodismo puede aportar a la educación y a la prevención cuando las palabras y las imágenes se convierten en aliento y soporte. Escuchemos y otorguemos espacios a las instituciones que trabajan sin fines de lucro para prevenir estos problemas de salud mental. Las consecuencias de una mala cubierta periodística de crímenes y maltrato infantil son nefastas. No nos sumemos al problema.

 

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