Bourdain, el periodista

Lea la opinión de Mariliana Torres

Bourdain, el periodista

La noche fue perfecta. Entre descorches y excelente comida no podía faltar ese encuentro no previsto que se convierte en memorable. Fue en un restaurante vietnamita en Nueva York cuando conocí al afamado chef Anthony Bourdain. Los que me conocen saben que no soy fanática de nadie, bueno, quizá de tres personas de las que, realmente, me fascinan sus trabajos y sus conciencias. Uno de ellos era Bourdain, el periodista. Lo distingo de la labor que hacía como chef porque su puesta en escena iba más allá de la carrera de chef celebrity. Me atreví a hablarle sobre su periodismo gastronómico. Conversamos sobre Puerto Rico y su genialidad para escribir textos narrativos de crítica social mientras presentaba un plato nativo. Me dijo que Puerto Rico era fascinante por su gente y la comida con tanto sabor. Le fascinaba el cuerito del lechón asado y la cerveza. Odiaba la piña colada confeccionada con jugo enlatado y ron de baja calidad. Buena crítica para aquellos que les gusta esa batida empalagosa. Pero lo más importante de este experimentado chef de trato amable es la aportación que, sin pensarlo, llevaba a cabo semana tras semana en sus programas televisivos y en su narrativa. Bourdain era un crítico social y utilizaba los cinco sentidos para emprender su tarea periodística sin miedo. No era un periodista investigador, pero la forma en que presentaba sus encuentros, observando, escuchando, palpando, sintiendo y mostrando sus emociones, hacían de sus piezas periodísticas en video únicas. Lo más que me apasionaba era que, en todo momento, se mostraba tal como era él, sin máscaras, actuaciones frívolas, sin maquillaje excesivo, sin indumentaria costosa y con una elocuencia brillante, producto de su observación, su capacidad analítica y su lectura voraz. Si todos los periodistas dedicaran tiempo a observar y a escuchar a cada persona a su alrededor mientras realizan la cobertura informativa, su trabajo tendría más calidad, detalles y emociones. Esa era la metodología de Bourdain. En ocasiones, me pregunto cómo es posible que se escapen detalles tan importantes y se pierdan momentos que constituyen la parte más importante de la historia. ¿Cómo se va a llevar a cabo una cobertura sin gente ni emociones? Debemos tener presente siempre los cinco sentidos, tal como reflexionaba también el afamado periodista Ryszard Kapuściński. El resultado del trabajo periodístico es diferente, pues la información fluye, se convierte en memorable, no hay fricciones en la narrativa y el público se sumerge en cuerpo y alma a la emoción y la razón.

“Bourdain era un crítico social y utilizaba los cinco sentidos para emprender su tarea periodística sin miedo”

Obviamente, una sola fórmula o abordaje no ofrece la metodología perfecta para la narrativa periodística, pero no incluir los sentidos hace la historia vaga, superficial, sin sabor y color. Cuando usted está ante una historia que le da la sensación de estar allí y sentir, significa que se pusieron en práctica los cinco sentidos. Acaso eso es lo que usted siente con las historias de Bourdain, que también salpicaban la crítica social con anécdotas. Le agradecemos sus últimas historias recabando ayuda para el pueblo de Puerto Rico, luego de ser impactados por el huracán María. Sí, estuvo aquí con su gente, como él decía, ayudando y diciéndole a Estados Unidos que Puerto Rico tiene derecho a todas las ayudas. Caminó por nuestros barrios, escuchó a todos los que se acercaban y dio el abrazo. Lo hizo silenciosamente, tal como era su peculiar forma de caminar. Con su verbo reclamó, ayudó y envió un mensaje contundente. Mientras pudo, su trabajo fue impecable, como debe ser cada entrega periodística. Sus libros y reportajes así lo demuestran. Todo ello a pesar de llevar una procesión por dentro. Qué triste que no nos dejaste ayudarte.