Mensaje de dependencia

Lea la opinión del representante independentista

Por Denis Márquez

El pasado mensaje de presupuesto del gobernador fue el mensaje de la dependencia, distanciado de lo que debió ser una precisa y detallada presentación de la realidad fiscal del país. Contraria a la norma más básica y elemental en temas presupuestarios —en la que primero se discute sobre la capacidad de ingresos del país, así como sus egresos—, el gobernador desacertadamente optó por basar sus planes en la utilización de fondos federales.

Dinero que, en primer lugar, nadie sabe a ciencia cierta si será desembolsados o si se alcanzará la totalidad de las cifras ofrecidas y, en segundo lugar, en nada cambia el modelo de dependencia económica que, unido a la subordinación política, nos han llevado a la crisis actual. Además, el Gobierno se contradice cuando se atribuye el supuesto triunfo de que están “ahorrando” miles de millones de dólares en fondos públicos, cuando es todo lo contrario. Es la utilización del gasto público para el desarrollo de la economía. Un ejemplo evidente es la Universidad de Puerto Rico a la que van a destruir quitándole $300 millones el primer año fiscal y una cifra similar en los años subsiguientes.

Ello conllevará aumento en los costos para estudiar, cancelación de cursos, despidos y la consolidación de recintos, lo que afectará servicios a estudiantes desventajados y limitará el acceso a la educación. Por otro lado, el gobernador reconfirmó lo que he venido denunciando desde principios de febrero cuando advertí y alerté al país sobre las pretensiones de la Junta de Control Fiscal de implementar una segunda reforma laboral que contemplaba, entre otras cosas, la derogación de la Ley 80 de despido injustificado. Para complacer a la dictadura colonial, el Gobierno se vale ahora de los alcaldes para que sirvan de cabilderos y presionen a los legisladores para que den paso a la eliminación de la Ley 80 porque, de lo contrario, le van a quitar dinero a los municipios. La Ley 80 es el último reducto de defensa de la gente que sale a trabajar todos los días.

Es, aunque de forma limitada, el único mecanismo para recibir una compensación económica como consecuencia de un despido injustificado. Hay que tener claro que la Ley 80 es lo que le queda a los trabajadores y trabajadoras después de la reforma laboral de 2017. Miles de personas en todo Puerto Rico podrían ser despedidas para entonces aplicarles la nueva reforma laboral a las nuevas contrataciones. En otras palabras, es convertir en mera mercancía, en un producto, a los trabajadores y trabajadoras de Puerto Rico. El gobernador no habló de desarrollo económico, de producción local, de incentivar la economía puertorriqueña. No hubo discusión seria de cuál es el estatus financiero del país. Tampoco brindó los detalles de cuál va a ser el presupuesto de las agencias de gobierno.

Por otro lado, el gobernador no pudo resistir la tentación de impulsar nuevamente la promesa de la estadidad y convirtió en mensaje de presupuesto en un anuncio político partidista —pagado con fondos públicos— para promover una alternativa de estatus que, en la realidad, nunca ha estado más lejos. El pasado mensaje de dependencia fue otro refrito más, la segunda parte de una película que vimos hace dos meses en el mensaje de situación de Estado. Otra tragicomedia del Gobierno. .de este país.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo