Libertad para ejercer

Lea la opinión de Mariliana Torres

Por Mariliana Torres

No entender qué es la libertad de prensa tiene terribles consecuencias mundiales. Es preocupante la falta de conocimiento sobre ese tema, pues esa ignorancia se traduce en uno de los sentimientos mas terribles para el ser humano: odio al periodismo. Cuando se trata a los miembros de la prensa con odio y represión, sencillamente se está colocando un muro, como esos que menciona Trump, a la democracia y a la libertad.

Los periodistas no tenemos más derechos que usted. Son los mismos, y si se odia a quienes ejercen, o se generaliza, estamos negando nuestros propios derechos como ciudadanos. Observemos algunos casos recientes. En México, por ejemplo, se ha constatado con evidencia documental que la hostilidad contra los miembros de la prensa es alentada por políticos corruptos y dirigentes narcotraficantes que observan desde sus mansiones cómo les mueven su piso con escalofriantes investigaciones periodísticas donde salen a relucir sus trucos y barbaridades cometidas. Así México ha llegado a convertirse en el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo. Nada más en 2017 asesinaron a 12 periodistas y el 99 % continúa sin esclarecer. Siria es el segundo lugar más peligroso y no se garantiza la vida del comunicador.

Corea del Norte es el país donde ocurren más violaciones a la libertad de prensa, por ello continúa aferrado a la primera posición. En Corea del Norte está prohibido informar y distribuir contenidos noticiosos. Todo ello para evitar que salgan a relucir las violaciones de derechos humanos por parte del gobierno de Kim Jong-un. Esas nada honrosas posiciones son parte de la clasificación mundial de la libertad de prensa y barómetro de agresiones a periodistas, que todos los años revela la organización Reporteros sin Fronteras y que los periodistas seguimos de cerca. Se evalúan 180 países y se observa el comportamiento de la sociedad y los Gobiernos con relación a la libertad de prensa, así como los asesinatos cometidos para evitar la divulgación de la verdad. Este año, cuando se recibió el informe se detectó una vertiente distinta en países donde se pensaba que ejercer la profesión significaba libertad de prensa.

El clima de odio hacia los periodistas ha incrementado en Estados Unidos, donde, al investigar ciertas audiencias, han revelado su aversión a la prensa, probablemente, alentadas por su presidente Donald Trump, quien considera la prensa el enemigo del pueblo.

Ese discurso de odio también es sostenido por el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, que ha amenazado de muerte a periodistas públicamente. Preocupa como España ha bajado considerablemente su posición por las situación política en Cataluña. Allí han amenazado a periodistas y los han golpeado en conferencias de prensa y marchas, y han impedido la publicación de información equilibrada. Sin embargo, la estación de televisión gubernamental ha logrado acuerdos para evitar la manipulación de información y evitar la propaganda. Igualmente, la Ley de Mordaza promovida por el Gobierno de turno sigue bloqueada en el Parlamento.

Las redes sociales, también como pizarra de expresión, han contribuido a la exacerbación del odio. En lugar de disentir respetuosamente, utilizan los muros de expresión para promover el odio, insultar y agredir verbalmente.

Sorprendentemente, Finlandia perdió su clasificación perfecta y ahora se repudia el intento gubernamental de amenaza al secreto de fuentes periodísticas. Los Países Bajos también despuntaron respeto y ocuparon la posición que dejó Finlandia. Ello merece distinción. Noruega conserva el primer lugar, por segundo año consecutivo, de respeto a la profesión. Como es obvio, a los Gobiernos no les gusta que salgan a relucir estos temas y cuán mal se posicionaron. La Casa Blanca tildó de “ridículo” el señalamiento de que Trump haya contribuido a que Estados Unidos bajara su posición mundial en la clasificación mundial de respeto a la libertad de prensa. Esta semana, comenzamos con una terrible noticia con respecto a la seguridad de ejercer la profesión. En Afganistán, nueve periodistas fallecieron cuando un terrorista de ISIS se hizo pasar por fotógrafo y explotó en el grupo de prensa que cubría otro ataque. Su objetivo claro era la prensa. Es un golpe mortal y devastador a la libertad de prensa. Once niños también murieron en el ataque. Ellos jamás sabrán que es la libertad de prensa.

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