Periodismo a lo Fufi

Lea la opinión de Mariliana Torres

Por Mariliana Torres

En Puerto Rico, no se puede hablar de deporte sin recordar a las personas que, con conocimiento, nos enseñaron el valor de las disciplinas deportivas. Escuchar a Manuel Rivera Morales, Elliot Castro y Fufi Santori era riqueza para el conocimiento. Los que tuvimos el privilegio de conocerlos sabemos que su vocabulario destilaba pasión y respeto por el deporte. Fufi se nos fue esta semana, así que las generaciones de estudiantes que desean convertirse en periodistas especializados en deportes no tendrán la oportunidad de sentarse a la mesa con él, pero sí podrán leer la infinidad de artículos y crónicas que el también atleta de su tiempo dejó. Interesantemente, en las universidades puertorriqueñas se están gestando periodistas especializados en deportes con sangre Fufi. Son arriesgados, tienen más conocimiento deportivo que los profesores, cuentan ya con blogs y podcasts de discusión deportiva con decenas de seguidores, respetan el deporte, no dudan en emitir su opinión ante la injusticia y defienden al atleta de su país. Nacieron para el deporte y así se gestan como futuros Fufi. Es un orgullo esta nueva cepa.

Aunque soy periodista de fuerte contenido, no había quien me salvara de hacer alguna cobertura deportiva cuando había alguna transmisión especial. Es decir, recibimientos, Olimpiadas y Centroamericanos. Al fascinarme los deportes me ilusionaba, pero siempre trataba de mantenerme al tanto o preguntar resultados a los sabiondos. No es mi fuerte, pero sobrevivía porque procuraba desplazarme por las mesas donde estaban los maestros. Así que tanto Elliot como Fufi siempre me ayudaron a encontrar esa línea periodística deportiva que tenía que destacar. Qué pena que hoy día, con tantos asuntos deportivos de importancia, se tenga que dedicar tiempo y espacio a los berrinches de atletas por celos profesionales. De Fufi, el periodista deportivo, aprendí a sentirme orgullosa del atleta puertorriqueño. De la importancia de ser leal al escrito y hacer valer las letras que exponen el punto de vista del periodista. Comencé a entender por qué es importante dar a conocer la opinión como periodista. Lo transcendental que es ser subjetivo cuando es necesario sin dejar a un lado el profesionalismo que involucra la carrera. Fufi procuraba hacer preguntas en los escritos periodísticos y, recientemente, en las redes sociales, de manera que sus seguidores emitieran su punto de vista. En el periodismo deportivo es necesario escuchar al fanático, como suele ocurrir en todo, pues no siempre se estaba de acuerdo con sus predicciones y análisis, pero es que de eso es que se trataba, de la discusión de ideas y provocar a la audiencia. El deporte está para disfrutarlo, diferir con respeto, analizar jugadas y plantear ideas no personas. Fufi era rápido y astuto, y ello es necesario para poder hacer coberturas deportivas. Tenía, además, la experiencia deportiva por sus años en el baloncesto. Generó conocimiento y era respetado. Cuando llegaba a la cancha — lo recuerdo en una ocasión en la Arquelio Torres, de San Germán—, provocaba a la audiencia. Algunos le gritaban para molestarlo y el reía a carcajadas. Tenía un sentido del humor magnífico, tan necesario en la cobertura deportiva. Escucharlo era obtener conocimiento de disciplinas deportivas que, aunque se disfrutan, no siempre conocemos las reglas. Para que usted tenga una idea de lo difícil que es la cobertura de este tipo de evento, piense nada más en que cada periodista tiene que analizar y transmitir en tiempo real. La prisa de la inmediatez y la presión de las redes sociales han ocasionado que el periodista deportivo se mantenga siempre al día y con abundante conocimiento para tratar de ganar en tiempo.

El periodista deportivo que se gesta debe ser olímpico, como Fufi, y no temer en hacer la crítica correspondiente. De hecho, los periodistas deportivos se cultivan tal como lo hacen los atletas. Al que realmente le interesa, no teme hacer las críticas correspondientes cuando observa algo mal o cuando los comités olímpicos desplantan a los deportistas con decisiones burocráticas.

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