Valores: ¿practicará el DE lo que predica?

Lea la opinión de Lilly Rivera

Por Metro Puerto Rico

Por: Lilly Rivera
periodista y especialista en Educación para la Salud Pública
@gohealthylilly (Twitter)
Creadora del medio digital especializado en periodismo en salud, Go! Healthy Puerto Rico

Con un Gobierno quebrado, que el Departamento de Educación inicie una propuesta federal de $17 millones con un proveedor de afuera, no de aquí, para capacitar a maestros como promotores de valores entre sus alumnos, se encabrita cualquiera.

La falta de información clara ya sea porque no quieren darla, porque no existe o porque no la saben, es un serio problema. Y es que no han explicado: ¿cuánto tiempo llevaba esta propuesta sin tocarse? ¿Estaba engavetada desde otra administración? ¿Tiene el DE que poner el dinero primero y luego buscar reembolso? ¿Dónde están los resultados del previo proyecto de valores? ¿Cómo se midió la ejecución del proveedor aquella vez? ¿Cómo se evaluará ahora? ¿Conlleva alguna repercusión legal descartar este “nuevo” proyecto? ¿Acompañarán esta iniciativa con herramientas adecuadas para atender la complicada realidad socioeconómica después del huracán? Porque si en mi casa hay serios problemas económicos y estoy muerta de hambre, o si en mi escuela no hay luz ni materiales, me importa un pepino la enseñanza de valores. Esta no es prioridad.

Curiosamente, el tema de valores ha vuelto a destapar que en nuestro DE chocan la cultura gerencial, la cultura de los maestros, la realidad de las escuelas y los decretos de la Oficina Central. Es decir, que a nivel del sistema, no hay lo que en salud pública llamamos competencia cultural (la capacidad de comprender, interactuar y colaborar bien con gente de culturas diferentes).

“El pico a pico” (controversia) de la secretaria del DE, Julia Keleher, y un grupo de educadores reseñado en la prensa sirvió para hacer saber lo que se piensa, lo que se siente, cómo se procesan las ideas, compartir las frustraciones y desconfianza, resolver problemas y mostrar la dificultad de implantar cambios y ejecutar decisiones gerenciales en el sistema público.

Es saludable que la gente exprese las diferencias, siempre y cuando el debate transcurra con valores importantes como la tolerancia, la empatía y el respeto. Escuchar lo que la gente quiere decir, sin juzgar, es sinónimo de madurez y redunda en bienestar.

Ahora que la gente del DE inicia un nuevo capítulo, que los maestros y sus jefes le muestren al país que practican lo que se proponen enseñar. Y sostengan los significativos valores internacionales de seguridad y justicia, establecidos por las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud para mantener la salud y la paz.

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