Urgen las respuestas

Lea la opinión de Hiram Guadalupe

Por Hiram Guadalupe

El gobernador Ricardo Rosselló Nevares se prepara para ofrecer un nuevo mensaje al país, convocado para la tarde de este lunes, 22 de enero. Como de costumbre, poco se conoce de antemano qué dirá el primer ejecutivo en su alocución, aunque sí podríamos anticipar que buscará la manera de intentar calmar la turbulencia en la que ha estado inmerso en las pasadas semanas.

Nadie puede negar que en los últimos días se han vivido momentos difíciles en La Fortaleza, que, poco a poco, comienzan a generar un clima de incertidumbre al punto de poner en juicio la capacidad del gobernador y su equipo para continuar con la dirección del país.

En el ámbito fiscal, por ejemplo, crece la preocupación de cómo el Gobierno sostendrá sus operaciones luego de que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), endosada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, le comunicaron a la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF) que no habrá un desembolso inmediato de los más de $4 mil millones que, según se había anunciado, irían destinados a la recuperación del país tras el impacto sufrido por el huracán María.

Ahora nos dicen los federales que serán ellos quienes establecerán las reglas de cómo se otorgarán esos fondos —a cuenta gotas—, al tiempo que han insistido en que cualquier préstamo que reciba el Gobierno irá acorde con las disposiciones de la Ley Promesa y debe ser aprobado por la Junta de Control Fiscal. Una vez más, se impone la autoridad de la Junta por encima del poder del Gobierno.

A esa decisión se suma el clima incierto que provoca saber que las posibilidades de un aumento en los fondos federales para la salud del país se tornan sal y agua, con los efectos nefastos que tal situación acarrea.

No hay certeza de cómo el Gobierno enfrentará la situación fiscal que se nos viene encima, por lo que se hace urgente el esbozo de un proyecto de desarrollo económico que potencie nuestras capacidades y posibilidades productivas para viabilizar una salida de este atolladero.

¿Qué de eso nos planteará el gobernador en su mensaje? Está por verse.

También está por conocerse cómo el ejecutivo abordará las situaciones que han transcendido en el interior de su equipo de trabajo. En las últimas horas, y como si fuera poco, un nuevo escándalo ha caído sobre la mansión ejecutiva al anunciarse que el jefe de la escolta del gobernador fue removido de su posición al verse implicado en una acusación de alegado hostigamiento sexual.

Rosselló Nevares no ha logrado sacudirse del lío de la Compañía de Turismo y ahora llueve sobre su escritorio otra denuncia del mismo calibre.

Hay otros asuntos que también inquietan a la ciudadanía y que merecen respuestas urgentes del gobernador. Desde el aumento en la criminalidad hasta la todavía carencia de energía eléctrica en muchas zonas del país, a lo que se suman, entre otros asuntos, las deficiencias de recursos para la operación óptima del Instituto de Ciencias Forenses y los problemas que enfrentan nuestros agricultores, cuyas denuncias han aumentado de tono en los últimos días.

A un año de gobierno, es meritorio conocer en detalle a dónde vamos con la educación; qué podemos conocer sobre la agenda de trabajo del Departamento de la Familia; por dónde anda el Secretario de Salud; qué verdaderamente persiguen los planes de reorganización de las agencias públicas. Son preguntas importantes que requieren contestaciones.

Sin embargo, debe tener claro el señor gobernador que las respuestas que se disponga ofrecer a la ciudadanía queden distanciadas de las estrategias publicitarias que suelen adornar los mensajes de un jefe de Estado.

Mucho cuidado con la obstinación mediática. Evite armar discursos para complacer a las gradas y cuídese de la mala práctica de sus antecesores, quienes vivieron obcecados en pretender dibujar la idea de que todas las acciones del Gobierno dan resultados positivos, cuando el ambiente en la calle va develando lo contrario.

No falseemos la realidad con la conjugación de datos estadísticos endebles e incompletos que, más que alentar los ánimos de los puertorriqueños, menoscaban la acción del Gobierno. Hablemos con la verdad. Es lo menos que podemos pedir en estos días difíciles.

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