Herencia, legado, futuro

Lea la opinión de Daniela Droz

Herencia, legado, futuro

Por: Daniela Droz

Anoche, mientras fungía como maestra de ceremonias de un hermoso evento para recaudar fondos para mi amada Isla del Encanto, un conocido y respetado evangelista llamado Ron Kenoly pronunció unas palabras que marcaron mi corazón.

Enfatizó en que no importa dónde estemos o qué paso demos en nuestra vida, nunca regalemos, soltemos o abandonemos lo que nos pertenece. Puerto Rico es nuestra herencia, es nuestra casa, lo que nuestros antepasados nos han dejado. Y es momento de reconstruir lo que nos pertenece, poco a poco y con paciencia, sin juzgar las decisiones de cada cual o la manera en que nuestros hermanos decidan levantar la isla, porque yo desconozco el proceso de reconstrucción de cada vida, de cada familia, ya que eso es muy individual. Y no todo el que sale de la isla por el tiempo que crea necesario es porque la abandona.

Porque cuando usted sale de su casa a trabajar o a hacer la compra, no significa que abandonó su casa. Todo lo contrario, usted está buscando cómo mantener su hogar y proveerle lo que necesita. Entonces, nos toca reconstruir el legado que les dejaremos a nuestros hijos, porque si no lo hacemos nosotros, otros vendrán y nos quitarán lo que nos pertenece, aprovechándose de nuestro dolor.

Es natural que lloremos porque estos procesos duelen, pero lloremos y, a la vez, velemos por lo nuestro. Lo que se ama nunca se abandona, así que hay que verlo todo como un proceso temporal que tiene su propósito.

Si estás como yo, temporalmente fuera de tu patria, no te sientas mal, porque estás atravesando tu proceso. Si sigues dentro de nuestra hermosa isla, no te desesperes y mantente firme, porque te toca permanecer. Muchas cosas extrañas siguen sucediendo en nuestra patria, pero que eso no empañe nuestra fe. Hay que mantener el enfoque y pensar en el futuro y en el país que queremos que vean y disfruten nuestros hijos.

No importa cómo lo hagas o desde dónde, hay mucha gente cuyo cuerpo está presente en los lugares, pero su corazón y su mente NO, así que eso no garantiza nada. Conectemos la mente y el corazón y abracemos lo que nos pertenece.