15 de diciembre ¿de 2018?

Lea la opinión de Armando Valdés

Por Armando Valdés

Hoy es 15 de diciembre y se supone que un 95% de los clientes de la Autoridad de Energía Eléctrica tengan luz. Esa fue la promesa del gobernador, Ricardo Rosselló, suscrita por el anterior director de la Autoridad, Ricardo Ramos, y por el actual, Justo González. En el camino, de clientes se convirtió en un compromiso con aumentar la generación, y hasta las amas de casa cogieron su agüita por un repentino descenso en el consumo energético. Finalmente, llegó el día sin que se haya cumplido la meta y sin que aparente haber un plan ni la urgencia necesaria para enfrentar esta crisis.

Según reseña un comunicado de prensa del 14 de octubre, que todavía está colgado en la página status.pr, el gobernador tenía claro el compromiso que estaba haciéndole al país. En una cita que se le atribuía a él, nos decía que, “para el 30 de octubre la Autoridad y el Cuerpo de Ingenieros deben restablecer el servicio a un 30 % de los clientes; para el 15 de noviembre un 50 %; para el 1 de diciembre un 80 %; y para el 15 de diciembre un 95 %. Estamos hablando de clientes servidos y no de generación, para que nuestro pueblo pueda tener métricas claras y establecidas.”

Fíjense bien cuán enfático fue al insistir en la cifra de los “clientes servidos” y cómo, correctamente, planteaba que solo esa métrica le daría al pueblo una estadística entendible y cuyo progreso fácilmente podría medirse de un día a otro. Nótese también que la meta se estableció ya pasados unos 24 días desde el huracán, por lo cual debemos concluir que ya el gobernador, su equipo de trabajo y la gerencia de la Autoridad, tenían pleno conocimiento del estado del sistema eléctrico y las necesidades en cuanto a materiales y personal para restablecer el servicio.

Poco después, el gobierno modificaba la ambiciosa meta. Nunca pudieron ofrecer un número de clientes, y recurrieron, contrario a la clarísima expresión del gobernador, al por ciento de generación. Con ello, su credibilidad cayó. Por otro lado, la controversial contratación de Whitefish levantó sospechas legítimas sobre las prioridades del gobierno. En medio del caos que vivimos en los días después del meteoro, la Autoridad logró contratar a una empresa desconocida de Montana, con solo dos empleados, para el proyecto más importante que encaminaría esta administración. Al así actuar, obviaron una contratación mucho más sencilla y económica con una entidad reconocida por su labor restableciendo sistemas eléctricos luego del paso de ciclones en EE.UU., la American Public Power Association. Esta negligencia crasa, en la lectura más benévola, o acto de corrupción, en la más probable, provocó que el gobierno se viera en la posición incómoda de defenderse ante un Congreso que ahora insiste en ponerle trabas a los fondos federales para la reconstrucción de la isla, con tal de evitar un segundo Whitefish. Produjo también la salida de Ricardo Ramos en medio de serios cuestionamientos sobre su manejo de la Autoridad.

Entra Justo González. De inmediato, decidió echarse la soga al cuello cuando, en uno de esos elogiosos artículos de portada que se ganan todos los nuevos jefes de agencia de esta administración, proclamó en El Nuevo Día del 19 de noviembre que “cumplirá la meta del gobierno para diciembre”, ya que seguía “enfocado en restablecer el 95% de la energía”. Según la página del programador José Padilla, statuspr.jpadilla.com, que registra y muestra en gráficas las fluctuaciones en los datos oficiales del gobierno sobre la recuperación, sus primeros 20 días en el puesto directivo de la Autoridad produjeron un aumento de 47.2 % a 68.4 % en la generación, el nivel más alto desde el huracán, logrado el 9 de diciembre a las 10 am. Sin embargo, de ahí, volvió a caer a 48.9 % esa misma tarde, y hasta el día de hoy no ha regresado a ese nivel. Al momento que escribo, la generación se mantiene en 63.5 % y nadie sabe a ciencia cierta cuántas personas tienen luz.

Nadie sabe, o nos no quieren decir. Noticel publicó, el 27 de octubre, que la Autoridad no revelaría el número de clientes con servicio eléctrico porque “es un número muy bajo”. El 29 de noviembre, Rubén Sánchez en WKAQ logró que el director de servicio al cliente de la Autoridad revelara que solo 109,000 contadores estaban registrando el consumo eléctrico en el país, apenas un 7.5 % del millón y medio de clientes. Y esta semana, Metro reportó que un censo realizado por la alcaldía en Bayamón apuntaba a que solo 24,006 clientes residenciales, un 30 % de 81,225 hogares, tenían luz en dicho municipio. Este número, preocupante para los bayamonenses, levanta aún más temor sobre la situación en los municipios de la montaña.

En fin, el país sigue a la deriva a tres meses de María, y el pueblo se enfrenta ahora a la calamidad de un gobierno en el que no confían, que no acaba de hablarle claro, que no acepta sus errores y que insiste en venderle promesas fantasiosas. ¿O será que debíamos esperar al 15 de diciembre de 2018?

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